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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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La calle del futuro se frena en la esquina del Concejo: ciudades de Estados Unidos le ponen límites a los robotaxis

Sin ley federal, municipios como Minneapolis, San Diego, Austin y Washington D.C. avanzan con ordenanzas propias para restringir a Waymo y a los Cybercab de Tesla. La grieta regulatoria abrió un debate sobre trabajo, seguridad y quién decide cómo se mueve la calle.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
La calle del futuro se frena en la esquina del Concejo: ciudades de Estados Unidos le ponen límites a los robotaxis

Vuelvo de sacar unas fotos al puente y me cruzo con un amigo que me dice, muy suelto de cuerpo, que el lunes que viene le llega la. Le pregunto de qué me habla y me tira la cifra: quinientos mil viajes por semana, en quince ciudades, sin nadie al volante. Lo miro y le digo que me parece que acá, en este rincón del mundo, todavía no se puede ni discutir el tema con seriedad: en Estados Unidos, mientras el Congreso se pasa la pelota de cámara en cámara, los Concejos Deliberantes de toda la vida se están poniendo los pantalones largos y empiezan a escribir las reglas del juego para los robotaxis. Y, como pasa siempre en estos casos, cada uno escribe su propia versión.

La postal es conocida: el Congreso de Estados Unidos no logró sancionar una ley nacional que fije estándares de seguridad para los vehículos autónomos. El vacío regulatorio quedó en manos de los gobiernos locales, que respondieron con medidas dispares: desde exigir un monitor humano a bordo hasta fijar topes de flota y restricciones en aeropuertos. La industria, dicen en, buscaba justamente lo contrario: reglas parejas en todo el país. Pero la política tiene otros planes.

Minneapolis: con un humano adentro, por las dudas

El Concejo Municipal de Minneapolis trabaja en una ordenanza que requeriría un operador humano pago dentro de cada vehículo autónomo. La concejala Robin Wonsley, autora del proyecto, sostuvo que la ciudad no desplegará condiciones favorables para que las grandes empresas tecnológicas desplacen a nuestros trabajadores. Waymo, la operadora de Alphabet, calificó la propuesta como una prohibición de hecho a los vehículos sin conductor. No es un detalle menor: hoy la empresa realiza más de quinientos mil viajes semanales en quince ciudades de Estados Unidos sin necesidad de un monitor a bordo. La tensión, como se ve, es entre innovación y puestos de trabajo.

“La ciudad no va a desplegar condiciones favorables para que las grandes empresas tecnológicas desplacen a nuestros trabajadores.”Robin Wonsley, concejala de Minneapolis

San Diego, Austin y Washington D.C.: tres ciudades, tres reglas distintas

  • San Diego: el Concejo aprobó una resolución para prohibir que Waymo opere en el aeropuerto internacional y para darles a las agencias locales control directo sobre los vehículos autónomos en situaciones de emergencia. El concejal Sean Elo-Rivera destacó que los conductores locales y los pequeños comercios cumplen regla tras regla para ganarse la vida.
  • Austin: los bomberos expresaron preocupación por los Cybercab de Tesla, que no cuentan con volante ni pedales. El cuerpo de bomberos les pide a los fabricantes protocolos de remolque de respuesta rápida y canales directos de comunicación con operadores humanos para emergencias.
  • Washington D.C.: el concejal Charles Allen impulsa un proyecto que limitaría a doscientos vehículos la flota de cada operador, postergaría el inicio del servicio comercial hasta 2028 y establecería una tarifa por milla recorrida para financiar el transporte subterráneo y compensar a conductores de aplicaciones. Allen indicó que espera una votación en su comisión antes de fin de noviembre, lo que habilitaría un voto del pleno del Concejo en diciembre.

El cuadro, mirado desde acá, tiene una lógica bastante criolla: si arriba no arreglan nada, abajo se amañan como pueden. Mientras el Congreso de Estados Unidos no logre sancionar una ley federal, cada municipio va a escribir su propia receta, con la misma libertad con la que un barrio define si la vereda es de baldosas o de cemento. El riesgo es obvio: reglas tan distintas hacen más caro y más difícil operar a las empresas, que soñaban con un país entero como mercado único para sus autos sin conductor. La ventaja, para los trabajadores y los vecinos, es que la discusión no se da entre cuatro paredes en Washington: se da en el Concejo, con nombres y apellidos, y con la posibilidad de ir a quejarse a la puerta de al lado.

Una copla viene al caso, aunque sea en traducción libre: cada uno cuenta la fiesta como le fue. Las ciudades que reciben fondos, las tecnológicas que quieren escalar rápido y los vecinos que no quieren perder el laburo, todos tienen su verdad. Lo que queda por ver es si el rompecabezas termina en una ley nacional con consenso, o si Estados Unidos va a terminar con un mapa tan parchado como el de las velocidades máximas: cada estado, su número. Mientras tanto, este finde, si andan por el centro, miren con otros ojos a los taxis y remises: la próxima frontera puede estar parada en la esquina de siempre, pero con otro motor y otro dilema. Para ver y escuchar el fin de semana: la nota completa del Washington Post sobre los proyectos en Minneapolis y Washington D.C., y un par de podcasts sobre regulación tecnológica que circulan en las plataformas. Sirve para entender que la calle del futuro, por ahora, se discute en el Concejo.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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