Jim Henson, el hombre que se negó a dejar morir al niño que llevaba adentro
De un programa cancelado a las tres semanas a construir un universo que sigue vivo medio siglo después: la trastienda del creador de los Muppets, un obsesivo de la exageración y el absurdo que murió a los 53 sin terminar su obra.

A veces uno se cruza con un titiritero en una plaza de cualquier barrio de Buenos Aires y se queda mirando, con esa mezcla de ternura y vergüenza que da ver a un adulto haciendo algo que se supone que es para chicos. Eso mismo hacía Jim Henson en la tele de los Estados Unidos hace más de cincuenta años, nada menos. Lo que pasa es que él se lo tomaba en serio. Muy en serio.
Henson arrancó como titiritero a los 17, en un programa infantil que duró exactamente tres semanas antes de que lo levantaran. Tres semanas. Cualquier otro hubiera mandado todo a volar y se habría dedicado a otra cosa. Pero el pibe se tomó esa caída como un ensayo general: junto a Jane Nebel, su futura esposa, armó Sam and Friends, un show que fue el laboratorio silencioso de todo lo que vino después. Y lo que vino después fue, como decirlo sin sonar exagerado, una revolución.
Exagerar para entender
Porque los Muppets no nacieron por generación espontánea. Detrás de la rana Gustavo, la Cerdita Peggy y el propio Kermit había un método que el propio Henson se encargaba de explicar cada vez que le preguntaban. Y era bastante más simple de lo que uno esperaba: "Los personajes más interesantes que he creado tienen una fijación o un rasgo que podés exagerar. En lo que exagerás, se vuelve divertido y la gente ve ese rasgo en sí mismos". Nada más. Y nada menos.
(Me acuerdo de esa frase cada vez que un director de comedia se complica la vida buscando rigores conceptuales. A veces alcanza con empujar un poco más lo que ya está ahí.)
“Absurdo es tomar lo que es realmente la vida y llevarlo a una abstracción que la gente reconozca.”Jim Henson
El absurdo como puerta de entrada
Y ahí viene la otra clave, que no es menor. Para Henson el absurdo no era un recurso para hacer chistes fáciles ni una salida cuando no se te ocurría nada mejor. Era una forma de acercarse a la realidad, nada menos. Llevar lo cotidiano a una abstracción que el espectador pudiera identificar. Por eso una rana neurótica y un cerdo inseguro terminaron hablando de cosas que un adulto entiende perfecto y un chico también, cada uno a su modo.
- Henson debutó como titiritero a los 17 en un programa cancelado a las tres semanas.
- Junto a Jane Nebel creó Sam and Friends, base de todo lo que vino después.
- Construyó los Muppets, Barrio Sésamo y Fraggle Rock, entre otras producciones.
- Su método: exagerar un rasgo humano hasta hacerlo reconocible y divertido.
- Para él, el absurdo era una forma de abstracción que acercaba a la realidad.
- Murió en mayo de 1990, a los 53, por un choque tóxico derivado de una infección bacteriana.
- Disney incorporó su catálogo décadas después de su fallecimiento.
La pregunta que queda flotando
La pregunta que deja su trayectoria no es menor, y la dejo planteada aunque no tenga respuesta definitiva: ¿sigue siendo viable esa combinación de absurdo y ternura en la tele de hoy, o el formato que Henson construyó ya no tiene equivalente? Porque una cosa es cierta: desde su muerte, en mayo de 1990, a los 53 años, por un choque tóxico originado en una infección bacteriana, nadie lo reemplazó. Lo que hay son herederos despistados, homenajes y refritos. Pero la fórmula original, esa obsesión por no dejar morir al niño interior, sigue siendo patrimonio exclusivo de él.
(Una copla viejísima que me viene a la cabeza cada vez que aparece el tema dice más o menos así: el que de chico no fue payaso, de grande no tiene gracia. Henson se tomó esa máxima al pie de la letra y la convirtió en un imperio. Habrá que ver si alguien se anima a desandarle el camino.)
Para ir a ver este finde: si tienen chicos en casa, o si fueron chicos alguna vez (que es lo mismo, en el fondo), vuelvan a poner Fraggle Rock en cualquier plataforma. Y si andan por el centro, mírenle la cara a cualquier titiritero que se cruce. Es el mejor homenaje posible.
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