Hyman puso el sueño y el plato en el centro del cuidado diario de las defensas
El médico de familia repasó qué hábitos sostener en la rutina para no resentir el sistema inmunológico y aclaró cuándo conviene bajar la intensidad del entrenamiento o directamente parar la moto.

Soy Noelia Sajama y arranco con alguien que aparece en la escena cuando se habla de cuidarse sin pócimas mágicas: Mark Hyman, médico de familia y fundador de The UltraWellness Center, que en una charla con la productora Emma Krebs volvió a poner sobre la mesa las cuatro patas que, según su mirada, sostienen el sistema inmunológico día tras día.
Para Hyman, esa red de defensa funciona como una especie de vigilante interno que identifica virus, bacterias y otras amenazas que se nos cruzan en la jornada, y se resiente cuando le caen encima varias cosas a la vez: descanso insuficiente, estrés que se acumula, vida sedentaria y problemas en el intestino, ese órgano que él describe como el gran escenario donde se entrena buena parte de la respuesta inmune.
La rutina como escudo, no el suplemento salvador
- Dormir y levantarse a horarios regulares, porque el cuerpo se regula con la constancia.
- Hacer ejercicio y dejar lugar al manejo del estrés con meditación, yoga o ejercicios de respiración.
- Cocinar en casa con verduras de varios colores, alimentos fermentados y fibra prebiótica, la que alimenta a los microorganismos del intestino.
- Bajar el consumo de dulces y ultraprocesados, que según Hyman sabotean ese equilibrio.
Esa propuesta apunta a construir un escudo cotidiano y no a delegar la defensa en una cápsula: la idea es que la suma de hábitos termina siendo más determinante que cualquier producto aislado.
Cuando el cuerpo avisa: moverse un poco o parar la moto
Sobre el entrenamiento, Hyman planteó dos paisajes muy distintos y pidió leer la señal del cuerpo antes de decidir. Si el cuadro es un resfrío suave, sugirió bajar la intensidad y cambiar el gimnasio por una caminata o una rutina liviana, siempre que la persona se sienta con energía. Si en cambio aparece una gripe con fiebre, dolores y malestar general, la recomendación fue directa: descansar, hidratarse y evitar el esfuerzo, porque entrenar así suele prolongar el cuadro y retrasar la recuperación.
Vitamina D: medir primero, suplementar después
El capítulo de la vitamina D mereció un parate aparte. Hyman insistió en que la dosis útil no es la misma para todos y que primero hay que medir los niveles en sangre. El estudio que suele citarse es de 2022 y se hizo sobre registros de Clalit Health Services, en Israel, donde valores por debajo de 30 nanomoles por litro se asociaron con cuadros más graves de COVID-19. Ahora bien, una asociación no prueba causalidad, y el trabajo no evaluó si tomar suplementos reduce internaciones o muertes, un matiz que el propio médico reconoció durante la entrevista.
Sobre el final, Hyman enumeró suplementos y preparaciones que él mismo utiliza, y aclaró que varias de esas intervenciones todavía no están listas para recomendarse de forma masiva, una distinción que sirve para separar sus costumbres personales de las pautas que se pueden bajar a la población general sin más vueltas.
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