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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Estrellas amarillas en el asfalto: la campaña que pone al peatón en el centro de la conversación vial

Familiares de víctimas del tránsito presentaron en la Legislatura porteña una iniciativa que recuerda que antes de conductores todos somos caminantes y reclama al Congreso una reforma penal con sanciones más severas para quienes manejan alcoholizados, participan en picadas o se dan a la fuga.

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Noelia SajamaComunidades y territorio · · 3 min de lectura
Estrellas amarillas en el asfalto: la campaña que pone al peatón en el centro de la conversación vial

A Viviam Perrone la vida le cambió para siempre el 1° de mayo de 2002, cuando su hijo Kevin Sedano, un pibe de 14 años que caminaba por la calle en Vicente López, fue atropellado por un conductor que decidió fugarse en lugar de detenerse a asistirlo. El adolescente peleó durante una semana en terapia intensiva hasta que murió, y desde entonces Perrone, referente de Madres del Dolor, convirtió ese agujero familiar en una militancia de décadas: acompaña a otras familias, impulsa campañas de prevención y pelea en los pasillos del Congreso para que las leyes dejen de mirar para otro lado cuando alguien muere en la calle.

Una tonelada contra sesenta kilos: la desigualdad que no se negocia

La Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito llevó esta semana a la Legislatura porteña una campaña que parece repetir algo obvio y por eso mismo se dice poco: antes de sentarse al volante, todos somos peatones. La idea de fondo es física y brutal, del tipo de dato que uno escucha y le cambia la manera de mirar una esquina: un auto promedio pesa más de mil kilos, un cuerpo humano ronda los sesenta u ochenta, y esa desproporción convierte al caminante en el eslabón más débil de cualquier calle, avenida o ruta del país. Por eso la campaña pide que quien maneja piense primero en esa fragilidad antes de decidir a qué velocidad acelera, cómo dobla o qué hace cuando se le cruza una persona en mitad de la cuadra.

Perrone lo repite en cada acto público con una frase que se volvió emblema de su lucha: mientras el vehículo supere los mil kilos y la persona que va a pie no lleve encima ni un casco ni un airbag, la responsabilidad total la lleva quien tiene el volante en la mano. Esa consigna, simple y casi una obviedad, es el corazón de la iniciativa que ahora vuelve a poner el tema en la agenda pública.

Estrellas amarillas: memoria pintada en el pavimento

La campaña recupera también el símbolo de las estrellas amarillas, esas marcas que se pintan o se colocan con pintura en el lugar exacto donde alguien perdió la vida en un siniestro vial. Para las familias funcionan como un memorial a cielo abierto, para los vecinos como una advertencia silenciosa y para los conductores distraídos como un recordatorio incómodo de que detrás de cada estrella hay un nombre, una historia y un montón de gente que nunca más volvió a dormir del todo bien. Perrone las describe como el único monumento que el tránsito argentino supo construir en serio: espontáneo, federal y sostenido durante décadas por padres, madres, hijos y parejas que se niegan a que la muerte de su ser querido quede reducida a una estadística.

Qué le piden al Congreso

  • Una reforma penal que endurezca las sanciones para quienes conducen alcoholizados y provoquen una muerte.
  • Tipificar como agravante la participación en picadas ilegales, una práctica que en los últimos años se multiplicó en accesos y rutas.
  • Considerar abandono de persona seguido de muerte a quien se fuga después de atropellar a alguien, incluso si el vehículo no presentaba daños visibles.
  • Avanzar con el tratamiento del proyecto que ya aguarda en el Congreso y que, según Madres del Dolor, lleva años cajoneado.

La presentación en la Legislatura no fue un acto más: fue la forma que eligió la Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito para recordarle a los legisladores que el proyecto sigue esperando y que cada demora se mide en familias que se suman a la lista de dolientes. Perrone, en su rol de referente de Madres del Dolor, volvió a pedirles a los diputados y senadores que entiendan que la calle no es una pista ni un terreno de exhibicionismo, y que mientras la ley siga siendo tolerante con las conductas de alto riesgo las estrellas amarillas van a seguir multiplicándose sobre el asfalto porteño.

NS
Noelia SajamaComunidades y territorio

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