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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Entre Nebraska y el infinito: la serie que le baja el volumen al ruido de los superhéroes

La nueva apuesta de DC con Hal Jordan y John Stewart deja la pirotecnia en segundo plano y se abraza al misterio. Una rareza en un género acostumbrado a los estallidos.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
Entre Nebraska y el infinito: la serie que le baja el volumen al ruido de los superhéroes

Lo primero que uno piensa cuando escucha Linternas Verdes es en el espacio profundo, en planetas exóticos y en combates a la velocidad de la luz. Por eso sorprende (y de qué manera) encontrarse con esta serie, que abre su primera imagen no en una galaxia lejana sino en un pueblo chico de Nebraska, con cielo bajo y campos que se estiran hasta el horizonte. El contraste es deliberado y funciona como un puñetazo silencioso.

La propuesta toma a Hal Jordan y John Stewart, dos de los personajes más reconocibles del cuerpo de Linternas, y los planta en un thriller policial con toda la estructura del género: enigma central, ritmo de investigación, capítulos que van apretando el nudo. La acción de superhéroes aparece, pero aparece subordinada al relato, al servicio de la trama y no al revés. Algo que en el género cuesta muchísimo encontrar.

Una rareza que llega de la mano de dos nombres pesados

Detrás del proyecto están Tom King, con una larga historia en los cómics de DC, y Damon Lindelof, que ya había demostrado que sabe tratar material de la editorial cuando se metió con Watchmen. Los dos construyeron la serie por fuera de las continuidades cinematográficas previas, lo que le da aire fresco y la libera del lastre de películas que no terminaron de cuajar del todo.

El elenco lo encabezan Kyle Chandler como Hal Jordan y Aaron Pierre como John Stewart, veterano y discípulo respectivamente. Chandler le pone a su personaje el peso de quien carga años en el oficio y arrastra un par de fantasmas; Pierre es mejor también, con esa energía contenida del que todavía tiene algo que demostrar. La dinámica entre los dos, con sus roces y acuerdos, sostiene la carga emocional de la historia, que pide tanto del vínculo entre los personajes como del enigma que los arrastra.

La trama que arma el rompecabezas

  • Arranca en 2016, cuando ambos reciben una señal rara: una proyección holográfica que sale del propio anillo de Hal y los lleva hasta Rushville, Nebraska.
  • Desde ahí empieza una investigación que se va ensanchando hasta convertirse en una conspiración de alcance planetario.
  • El tono se emparienta con el de las miniseries policiales norteamericanas de corte oscuro, esas donde el enigma manda y la acción aparece cuando tiene que aparecer.
  • La crítica especializada la puso entre las mejores series de ciencia ficción del año, y no es para menos: apuesta a algo distinto en un género saturado de explosiones.
“Como en las mejores historias del género, la pregunta no es solo qué está pasando, sino en quién se puede confiar cuando el universo entero parece conspirar en contra.”Sobre la mecánica narrativa de la serie

(Lo que más llama la atención, si me dejan meter la cuchara, es el riesgo. En un momento donde el género de superhéroes parece condenado a repetirse a sí mismo con distintos disfraces, alguien en DC decidió hacer otra cosa. No perfecta, claro está, pero sí distinta. Y en este oficio, a veces la diferencia vale más que la excelencia.)

Si te copa el género y querés probar algo que se aleje de la pirotecnia habitual, esta es la serie. El fin de semana es largo y la excusa para quedarse en casa mirando ocho capítulos seguidos está servida. Para empezar, te diría que veas los dos primeros juntos y después le des tiempo al misterio para que respire. Después me contás.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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