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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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El sueldo le ganó a la inflación, pero la casa, la luz y el colectivo se llevan la diferencia

Los salarios privados registrados muestran una mejora del 9% desde enero de 2024, aunque pierden 3,6% si se incluye diciembre de 2023. Vivienda, servicios y transporte acumulan subas muy por encima del índice general y reconfiguran el presupuesto familiar en un país donde pagar lo fijo puede comerse la recuperación.

WG
Walter GuanucoMinería y Puna · · 3 min de lectura
El sueldo le ganó a la inflación, pero la casa, la luz y el colectivo se llevan la diferencia

En un país donde la cuenta de la luz, el alquiler y el boleto del colectivo parecen moverse a otro ritmo que el del sueldo, las estadísticas salariales vuelven a quedar en el centro del debate. Los datos difundidos en las últimas semanas muestran que el poder de compra de los salarios privados registrados registra una mejora del 9% cuando la comparación arranca en enero de 2024, pero una caída del 3,6% cuando se incorpora diciembre de 2023 al cálculo. Los porcentajes corresponden a un período cuyo mes final no fue especificado, por lo que no permiten dibujar por sí solos un retrato cerrado de la situación actual, aunque sí dejan al descubierto la fragilidad de cualquier lectura lineal del indicador.

La diferencia entre ambos escenarios no es un detalle estadístico menor: responde al salto inflacionario de diciembre de 2023, cuando el índice de precios al consumidor trepó 25,5% en un solo mes. Al incluir ese registro, la suba acumulada de precios ronda el 320%, mientras que si se lo excluye se reduce a 234,7%. Para los asalariados formales eso significa que el número que se lee en los medios depende tanto del punto de partida como del indicador elegido, y que hablar de “recuperación” o “caída” sin aclarar la fecha de inicio es, en el mejor de los casos, una verdad a medias.

Los servicios empujaron por encima del promedio

Porque aun cuando el ingreso acompaña a la inflación promedio, pagar la vivienda, los servicios públicos y el transporte puede llevarse una porción mayor del sueldo. En la comparación que toma enero de 2024 como inicio, los precios acumulan un alza del 234,7%, mientras que el rubro vivienda, agua, electricidad y gas trepa cerca del 530% y el transporte registra un incremento del orden del 274%. La brecha es lo suficientemente ancha como para explicar por qué una mejora salarial medida contra el índice general no se traduce, en muchos hogares, en más dinero disponible para gastar o ahorrar, y por qué el resultado final depende de cuánto se destina a gastos fijos y de cómo se reparten los consumos en cada presupuesto familiar.

Los empleados públicos corren con peor suerte en los dos escenarios y acumulan pérdidas reales de entre 0,7% y 16,5%, según el punto de partida. En el otro extremo, los asalariados informales muestran mejoras reales de entre 85% y 115%, un dato relevante porque ese grupo representa más del 44% de los trabajadores asalariados, aunque las cifras expresan recuperación desde niveles muy deteriorados y no equivalen a una situación de ingresos equiparable a la de los registrados.

No todos los indicadores miden lo mismo

  • El RIPTE releva remuneraciones brutas de empleados formales con más de trece meses de antigüedad y deja afuera a quienes no cumplen ese requisito y a los no registrados.
  • El Índice de Salarios del INDEC distingue con precisión entre tres universos: empleo privado registrado, empleo público y empleo informal, lo que permite leer cada cifra según el colectivo que efectivamente se está describiendo.
  • El SIPA, en tanto, registra más de 240.000 puestos privados perdidos en el período analizado, una dimensión que queda fuera del debate puramente salarial pero que condiciona la cantidad de hogares que efectivamente están percibiendo esos ingresos.
  • La comparación entre diciembre de 2023 y el último mes disponible muestra que el indicador puede pasar de “recuperación” a “caída” según se incluya o no el pico inflacionario de fin de 2023.

El cuadro de fondo, entonces, no se agota en la pulseada entre sueldo e inflación. Aun cuando los privados registrados logren sostener una mejora de 9% desde enero de 2024, la presión de los rubros regulados —vivienda, energía, gas, transporte— opera como un recorte silencioso que se cobra mes a mes en la capacidad de compra efectiva de las familias, y que explica por qué muchos hogares perciben que la recuperación estadística no termina de llegar a la cuenta del supermercado, del alquiler o de la boleta de luz al final del mes.

WG
Walter GuanucoMinería y Puna

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