El Pirata se quedó con el clásico en el Kempes y festeja con lo justo
Belgrano venció 1-0 a Talleres en el estadio que será de mala once por el interzonal del Clausura. El gol lo hizo Ramiro Hernández, que había entrado desde el banco. La T pegó dos veces en los palos y se topó con un Vicentini enorme.

Arrancamos con lo concreto, como nos gusta: el resultado. El Pirata se lo llevó 1-0 en el Mario Alberto Kempes, esa cancha enorme que cuando está vacía en algunos sectores parece que le pesa el nombre. El clásico cordobés quedó para Belgrano en el interzonal de la fecha once del Clausura, y encima jugando como visitante, dato que no es menor y que siempre hay que subrayar: cuando le toca salir de su casa y vuelve con los tres puntos, el cuerpo lo siente y la tribuna lo celebra el doble.
El gol llegó a los 41 del primer tiempo, en una jugada que arrancó con la T en campo de Belgrano. Recuperaron la pelota, salieron rápido por la izquierda, metieron el centro y en el área apareció Ramiro Hernández, que había entrado hacía poco por González Metilli. La bajó, se acomodó y la mandó a guardar. A veces los partidos los cambian los que arrancan en el banco, y esta noche Zielinski leyó bien el partido: además del gol, había metido a Fernández por Passerini y después sumó a Benítez, Longo y Velázquez para sostener la ventaja.
La T tuvo las suyas y no las metió
Talleres generó lo suyo, no es que se quedó atrás. Un zurdazo de Rick que se estrelló en el palo, un cabezazo de Valoyes con el arco libre que se fue desviado después de una salida de Vicentini, y un tiro libre de Giovani Baroni, un pibe de 17 años que apenas había ingresado, que el arquero del Pirata mandó al travesaño. Cuando se dan esas tres situaciones y no entra ninguna, uno piensa que la noche no está del lado de uno. Y así fue.
- Manuel Vicentini fue la gran figura: desvió un cabezazo de Depietri al córner y tocó el tiro libre de Baroni que terminó en el travesaño.
- Rick hizo vibrar el palo con un zurdazo antes del gol.
- Lucas Zelarayán casi amplía la diferencia: su remate de derecha desde el borde del área pegó en el palo y se fue por delante del arco.
- Ramiro Hernández, que había ingresado por González Metilli, convirtió el único tanto a los 41 minutos.
- Dieguito Valoyes tuvo un cabezazo con el arco libre que se fue desviado.
El banco le cambió la cara a Belgrano
A veces los partidos los ganan los que están en el banco, y Zielinski lo entendió. Hernández entró y facturó. Fernández reemplazó a Passerini para darle otra referencia. Benítez, Longo y Velázquez le dieron aire fresco en el segundo tiempo para bancar el resultado. En el fútbol argentino los cambios muchas veces son una lotería; esta vez al Pirata le salieron todos.
Y ojo con Zelarayán, que sigue siendo palabra mayor: cabeceó por arriba del travesaño en un córner y después mandó ese remate al palo que por poquito no fue el segundo. El equipo de De Felippe intentó, empujó, pero cuando te topás con un arquero como Vicentini y los palos se ponen en tu contra, el fútbol se vuelve ingrato. Belgrano cierra su victoria como visitante en una cancha que le sienta bien y se lleva el clásico con el justo premio: el gol y la tranquilidad del arco en cero.
Me voy como siempre con la cabeza puesta en lo que viene. El fin de semana el Pirata vuelve a salir a la cancha y la T tendrá que sacudirse rápido este cachetazo. El frío sigue metiéndose hasta los huesos en las noches de Córdoba, pero el fútbol no se detiene. La pelota, como dice el Bambino, es así: a veces te banca, a veces te pega en el travesaño y se vuelve a tu casa. Esta noche le tocó al Pirata festejar, y la T, masticar bronca. Nos vemos el finde.
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