El negocio se les fundió como manteca al sol: el 98,7% de los microdramas chinos hechos con IA fueron un fracaso económico
Un estudio de la consultora DataEye muestra que apenas uno de cada 77 microdramas producidos con inteligencia artificial recuperó lo que costó hacerlos. La fiebre del volumen barato chocó contra la saturación del mercado y el hartazgo de las audiencias, y ahora las productoras chinas salen a reorientar la torta hacia series con actores de carne y hueso.

Lo primero que hay que entender es lo que está pasando en China con estos microdramas: son como esas series cortitas que uno se traga en el subte, pero multiplicadas por mil. En el primer semestre del año se lanzaban alrededor de 1.500 títulos nuevos por día, una cifra que a cualquiera le hace sonar la cabeza. Y lo más llamativo: el 90% de los más de 430.000 microdramas publicados en apenas ocho meses en la plataforma Douyin fueron generados con inteligencia artificial. Parece la gallina de los huevos de oro, ¿no? Bueno, no tanto.
(Paréntesis al margen para el desprevenido: un microdrama es básicamente una serie de capítulos brevísimos, pensados para consumirse en el celular, con ganchos emocionales cada veinte segundos. En China son un negocio enorme desde hace años y la IA llegó para abaratar el costo. Sobre eso vamos.)
Los números mandan, y son una palada de arena
La consultora DataEye se tomó el trabajo de medir qué pasó con toda esa producción y el resultado es para tirarse a la pileta con los zapatos puestos. Solo uno de cada 77 microdramas recuperó lo que costó hacerlo. El resto, ni más ni menos que el 98,7% del total, cerró en pérdidas. Lo dijo con todas las letras Lin Qiwen, vicepresidenta de la consultora, a quien le cabe una frase que vale la pena repetir: "Muchos insiders de la industria creen que la IA bajó la barrera de la producción, pero los beneficios de los creadores no crecieron: en su lugar, parece que pierden dinero más rápido".
Traducido al criollo: producir barato no significa vender mejor. El costo de hacer un minuto de microdrama animado con IA anda entre 106 y 160 euros, una quinta parte de lo que sale contratar actores reales. Está bien, suena tentador. Pero los productores multiplicaron títulos a lo loco y la audiencia no creció al mismo ritmo. El resultado fue una saturación que los propios espectadores empezaron a sentir en el cuerpo, o mejor dicho, en los ojos.
- En China ya se habla de la "fatiga de caras IA": todos los personajes generados por algoritmo se parecen y la gente se aburre de mirarles la cara.
- La diferencia de precio con una producción tradicional es enorme (hasta cinco veces más barato un minuto con IA), pero eso alimentó una carrera por llenar plataformas sin un público acorde.
- Varias productoras grandes acaban de anunciar una inversión conjunta de unos 800 millones de euros para volver a series de mayor calidad hechas por equipos humanos.
El caso que duele: once microdramas, 1,28 euros
El portal The Paper contó el caso de un equipo que en dos meses lanzó once microdramas con IA y se llevó como recompensa la sideral cifra de 1,28 euros en ingresos totales. Un euro con veintiocho centavos. No es broma. Ante semejantes números, una porción nada chica de creadores que habían apostado al formato empezó a pegar el volantazo y dejar la IA de lado.
El modelo tiene además una contradicción de esas que uno ve venir desde lejos: cuantos más títulos se producen, más compiten entre ellos por una audiencia que no crece en proporción. Es como abrir veinte parrillas en una cuadra donde antes había una sola. La torta se parte en pedazos cada vez más chicos.
El impacto se vio también en las producciones con actores reales. En los rankings mensuales, esas series pasaron de 432 títulos en febrero a apenas 110 en junio. La sangría fue tan fuerte que las principales productoras salieron a poner plata fresca: unos 800 millones de euros para reorientarse hacia ficciones hechas con equipos humanos, de mayor calidad y con caras que no salgan todas del mismo molde algorítmico.
“Parece que pierden dinero más rápido.”Lin Qiwen, vicepresidenta de DataEye
Hay una copla que me viene a la cabeza mientras escribo esto, una bien criolla: "El que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen". Algo así pasa con la ilusión de que abaratar los costos es garantía de ganar plata. Si nadie te mira, de poco sirve gastar menos por minuto. Los algoritmos pueden clonar caras y fabricar ganchos emocionales en serie, pero todavía no saben fabricar público dispuesto a pagar.
La moraleja, para ir cerrando, es que la IA es una herramienta formidable para producir mucho en poco tiempo, pero el oficio de contar historias que la gente quiera seguir mirando sigue dependiendo, en buena medida, de que haya alguien de carne y hueso del otro lado. China acaba de comprobarlo con números que no dejan margen para la duda.
Para el fin de semana, y ya que estamos en tema de ficciones hechas con mimo humano, me permito sugerir dos cosas para mirar o escuchar con un cafecito al lado: cualquier clásico del cine argentino que tengan pendiente (no falla) y, si andan con ganas de algo nuevo, dénle una oportunidad al podcast "Cosas que pasan" de Radio Bonfante, que tiene un pulso narrativo bien fresco. Después me cuentan.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Los Javis y el cine que se mira en el espejo: cómo se armó La bola negra

De ‘WALL-E’ a ‘El gigante de hierro’: un repaso por las películas animadas protagonizadas por robots

