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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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El aguinaldo se evapora antes del día 20: dos de cada tres argentinos ya no llegan a fin de mes con lo que cobran

Una encuesta de Zentrix revela que el 76% de quienes se endeudaron en los últimos meses lo hicieron para pagar alimentos, salud, tarifas y servicios, mientras los sueldos siguen corriendo detrás de la inflación y la brecha entre clases sociales se ensancha hasta volverse casi un abismo.

WG
Walter GuanucoMinería y Puna · · 4 min de lectura
El aguinaldo se evapora antes del día 20: dos de cada tres argentinos ya no llegan a fin de mes con lo que cobran

Acá arriba, en la discusión cotidiana de los hogares argentinos, los números empiezan a hablar con la crudeza de siempre: para dos de cada tres personas consultadas por Zentrix en su Monitor de Opinión Pública de agosto, los ingresos se agotan como máximo el día 20 del mes, y un 24% directamente reconoce que el dinero se termina a más tardar el día 10, lo que un escenario donde la segunda quincena se convirtió en una carrera de obstáculos contra la heladera vacía y la tarjeta que ya no da más.

El relevamiento, realizado entre el 25 y el 31 de agosto sobre 1.466 respuestas válidas con muestra ajustada al último padrón electoral, muestra que el margen para cubrir los gastos mensuales presenta diferencias siderales según el nivel socioeconómico, porque entre las personas de clase baja el 87,6% declaró que sus ingresos se agotan antes del día 20, mientras que en la clase alta esa proporción se desploma hasta el 7,3%, una brecha que desnuda la distancia entre quienes pueden planificar y quienes viven contando los días que faltan para el próximo cobro.

La brecha etaria y el peso de los jóvenes

La distancia también aparece al comparar edades, ya que el 83,3% de los consultados de entre 18 y 39 años no logra superar el día 20 con sus ingresos, frente al 60,3% de los mayores de 60 años, lo que confirma que la primera línea de fuego de la crisis del consumo la siguen sosteniendo los más jóvenes, esos que arrancan su vida laboral con la soga corta del crédito al cuello y las changas como horizonte.

Deudas para comer y pagar la luz

En ese contexto, alrededor de seis de cada diez encuestados habían contraído deudas durante los seis meses anteriores, y entre quienes se endeudaron el destino más frecuente fue la alimentación y la salud con un 55,6%, mientras que otro 20,4% recurrió al financiamiento para abonar tarifas y servicios, lo que significa que esos gastos básicos básicos representaron el 76% de los motivos de endeudamiento y dejaron en offside cualquier discurso que quiera mostrar al crédito como herramienta de consumo suntuario.

El uso del crédito también varía de manera elocuente entre sectores, porque en la clase baja alimentos, salud, tarifas y servicios concentraron más del 85% de los motivos para tomar deuda, en tanto que en la clase alta quedaron por debajo del 60% con una distribución más pareja entre esas necesidades y la adquisición de bienes durables, otro indicador de que para los sectores populares el crédito es claramente un salvavidas y para los sectores acomodados sigue siendo una herramienta de planificación patrimonial.

  • El 87,6% de los consultados de clase baja agota sus ingresos antes del día 20, frente al 7,3% de la clase alta.
  • El 83,3% de los jóvenes de entre 18 y 39 años no llega al día 20 con lo que cobra, contra el 60,3% de los mayores de 60 años.
  • El 76% de los endeudados tomó deuda para alimentos, salud, tarifas y servicios.
  • El 81,2% considera que su remuneración no le gana a la inflación.
  • El 50,1% mencionó los ingresos y los sueldos como preocupación, y el 40,9% al desempleo.
  • La valoración positiva de la economía personal pasó del 27,2% en julio al 29,8% en agosto.

Los salarios ocupan un lugar central en las respuestas porque el 81,2% considera que su remuneración no le gana a la inflación, una percepción que se repite como un mantra en cada relevamiento y que parece resistirse a cualquier promesa oficial de recuperación, mientras que los ingresos y los sueldos fueron mencionados como preocupación por el 50,1% de los participantes y el desempleo alcanzó el 40,9% en un contexto donde la estabilidad laboral dejó de ser un supuesto y pasó a ser un privilegio de pocos.

Aun con esas dificultades, la valoración positiva de la economía personal pasó del 27,2% en julio al 29,8% en agosto, una mejora relativa que los especialistas consultados suelen atribuir más a la llegada de aguinaldos en algunos sectores, a la estacionalidad del consumo y a los intentos oficiales de anclar expectativas que a una recuperación real del poder adquisitivo, de modo que la mejora en el ánimo debe leerse con cuidado y no confundirse con un cambio de fondo en la situación de los hogares.

Lo que las paritarias dejaron en la calle, y lo que las cifras oficiales no quieren mostrar, es este retrato de un país donde la mayoría se endeuda para comer y pagar la luz, donde los jóvenes lleganJusto hasta la primera quincena con lo puesto y donde la brecha entre clases se mide en cuántos días del mes cada uno puede vivir sin pedir prestado, una fotografía que el Gobierno prefiere mirar de reojo mientras insiste con la idea de una recuperación que, en la mesa de los argentinos, todavía no llegó.

WG
Walter GuanucoMinería y Puna

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