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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Dos pibas, un campamento y Dios que aparece en la peor fiesta

Los Javis llevaron al cine su musical “La llamada”, un cruce insólito entre reguetón, monjas y dudas existenciales que en 2018 sonó fuerte en los Goya.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
Dos pibas, un campamento y Dios que aparece en la peor fiesta

El bondi 60 que sube hacia el Cerro de las Rosas iba casi vacío esa tarde y una chica, auriculares puestos, cantaba algo que parecía un himno pero sonaba a reguetón. La miré y me acordé de María y Susana, las protagonistas de “La llamada”, dos adolescentes que llegan a un campamento cristiano de Segovia con la única idea de hacer bailar a todo el mundo y terminan chocando de frente con algo bastante más grande que un escenario.

La película fue la carta de presentación de Javier Calvo y Javier Ambrossi, más conocidos como Los Javis, detrás de cámara. Antes la habían escrito y dirigido como musical en el Teatro Lara de Madrid, en 2013, con la idea de hacer apenas ocho funciones. Pero el boca a boca hizo el resto y la historia terminó dando el salto al cine, con un elenco que reunió a Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta y Gracia Olayo.

Un campamento donde pasan cosas

María y Susana integran Suma Latina, el nombre del grupo que se inventan para pasar el verano. Las monjas del campamento La Brújula no quieren saber nada con el reguetón, pero la gracia está en cómo las chicas igual se las arreglan. El conflicto aparece cuando María empieza a ver a Dios, literalmente, en medio de sus fantasías musicales, y a partir de ahí intenta entender qué le está pasando y qué lugar ocupan sus deseos en ese entorno tan regulado.

La película no se queda solo en las pibas. La hermana Milagros, a la que Belén Cuesta le pone una energía arrolladora, tiene escenas donde se saca el hábito, se pone su ropa de calle y canta Presuntos Implicados frente al espejo como si fuera el camarín del Lola Membrives un domingo a la noche. La hermana Bernarda, más apegada a las reglas, también muestra sus contradicciones entre lo que predica y lo que siente. Ahí aparece el otro motor del relato: la búsqueda de identidad propia que atraviesa a grandes y a chicas por igual.

  • La historia combina comedia, canciones en vivo y preguntas sobre la fe y la diversidad sexual.
  • María lidia con apariciones divinas mientras sueña con hacer reguetón.
  • Susana empieza a revisar las normas que hasta entonces organizaban su vida.
  • La hermana Milagros se escapa a cantar Presuntos Implicados cada vez que puede.

El recorrido de “La llamada” por los premios Goya de 2018 fue de esos que dan envidia: cinco candidaturas y un premio concreto, el de mejor canción original, para un tema compuesto por Leiva. A esa altura Los Javis ya eran una marca registrada del musical español, pero acá todavía se los notaba con la energía del que está mostrando por primera vez su mundo.

“Con los ojos bien abiertos, en medio del bosque segoviano, María escucha a Dios y se le arma un quilombo interno que la cambia para siempre.”La mirada de la crítica

Si te copa la idea de un musical con monjas que cantan, chicas que quieren hacer reguetón y un Dios que aparece cuando menos se lo espera, este finde es la excusa perfecta para revisitarla. Ponela en la pantalla grande de tu casa, subile el volumen al tema de Leiva y dejate llevar por esa mezcla de fe, deseo y fiesta que tan bien les salió a Los Javis en su debut cinematográfico. Y si te animás, después contame: qué te ganó, si la música, el humor o los personajes. Yo, si me apurás, me quedo con la escena de la hermana Milagros frente al espejo. Esa es joyita.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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