De la huerta a la mesa: un recorrido semanal por siete platos que cruzan fronteras y tradiciones
Una pasta italiana sin amasado, una milanesa de merluza rebozada con aire de pub inglés, un guiso francés de carne al vino tinto en su versión más accesible y un postre sin gluten encabezan una propuesta que apuesta por ingredientes frescos, técnicas simples y resultados generosos.

Desde Buenos Aires y a unos mil kilómetros del litoral atlántico, el calendario gastronómico de la semana se presenta como una invitación a recorrer tradiciones culinarias de distintos puntos del mapa sin moverse de la cocina propia. La selección reúne siete recetas que van de lo más simple a lo más elaborado, con una lógica común: ingredientes frescos o de despensa, pasos accesibles y márgenes para improvisar según lo que ofrezca la heladera de cada hogar.
Una pasta que se hace sola y otras opciones que economizan tiempo
El plato más convocante del menú es, según la descripción que circula entre cocineros aficionados, una pasta italiana de espinaca y ricota que no requiere amasado. Se trata de los malfattis, una preparación cuyo nombre en italiano significa literalmente mal hechos, en referencia a su forma irregular, lograda con la ayuda de una cuchara o directamente con las manos. La mezcla combina espinaca, ricota, harina, huevo y queso rallado, y admite dos caminos de cocción: hervir los malfattis directamente en la salsa, o cocinarlos en agua y luego gratinarlos al horno con abundante queso. La espinaca aporta vitaminas y minerales, mientras que la ricota y el queso suman proteínas y calcio al plato final.
Verdeos, raíces y un guiso que mejora con el paso de las horas
Para los almuerzos de media semana aparece una ensalada tibia de espárragos que trabaja con el contraste de texturas: la yema cremosa, el crujiente del rabanito y la panceta, y el sabor particular del espárrago, un vegetal de la familia de las liliáceas que se cultiva en suelos arenosos. La receta permite cocinar los ingredientes con anticipación y saltearlos juntos en el último momento. Más adelante, la propuesta se vuelve reconfortante con un guiso de fideos pensado para aprovechar lo que queda en la heladera: un trozo de carne, zapallo, papa, zanahoria o cebollita entran en la misma olla. Como ocurre con la mayoría de los guisos de raíz criolla, el reposo de un día potencia los sabores y espesa la salsa.
Cruce de cocinas: milanesa porteña, fugazza y un clásico francés en versión de bolsillo
La milanesa de merluza a la inglesa propone un rebozado simple y aireado que, al entrar en la fritura, forma una corteza dorada. El interior del pescado, propio de aguas frías, queda jugoso y se sirve tradicionalmente con papas fritas y salsa tártara. La noche, en tanto, encuentra su lugar en una fugazetta con abundante mozzarella y cebolla, una preparación de origen rioplatense cuya base admite ser guardada en el freezer y llevada al horno en el momento de la cena. El cierre del recorrido salta hasta Borgoña, en el centro-este de Francia, con un boeuf bourguignon económico que adapta el clásico de carne al vino tinto utilizando cortes más accesibles. Los champiñones, presentes en la receta original, son opcionales en esta versión, donde la cocción lenta cumple un papel central: ablanda la carne y concentra los aromas de la salsa.
El cierre dulce, sin harina de trigo
Para el final de la semana, la propuesta se vuelve golosa con una marquise de chocolate apta para celíacos, en la que la harina de trigo se reemplaza por harina de almendras. El resultado es un postre de textura aterciopelada y sabor intenso, donde la sustitución no modifica el perfil del chocolate, según coinciden quienes difundieron la receta.
- Reservar espinaca fresca y ricota para los malfattis del domingo, ya que admiten el congelado previo sin perder estructura.
- Cocinar espárragos, rabanitos y panceta por separado y reservar en la heladera; el salteado final lleva apenas unos minutos.
- Guardar la base de fugazetta cruda en el freezer envuelta en film para tener una cena lista en menos de media hora.
- Preparar el boeuf bourguignon el día anterior: el reposo de 24 horas en la heladera mejora la textura de la carne y la intensidad de la salsa.
- Conservar la marquise de chocolate en la heladera bien cubierta; se mantiene en óptimas condiciones durante varios días.
La oferta, en definitiva, funciona como una pequeña bitácora semanal: recorre pastas del norte de Italia, ensaladas templadas, guisos criollos, un guiño al mejor repertorio de bodegones porteños y una mirada al recetario francés, todo con la promesa de una cocina honesta, sin grandes exigencias técnicas y atenta al pulso de la despensa familiar.
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