Cuarenta y dos años después, Streep y De Niro vuelven a cruzar esos vagones
En 1984 se conoció "Enamorarse", el drama que juntó a dos pesos pesados de Hollywood lejos de la guerra y la violencia, en una historia deManhattan sobre lo que pasa cuando la rutina se rompe. Hoy, la película vuelve a estar disponible para quien quiera (o se anime) a revisarla.

La otra tarde, mientras esperaba elbondi en una esquina cualquiera, me acordé de una película que viun domingo a la tarde, hace ya un montón de años. Se llamaEnamorarse, y lo más curioso es que la protagonizan dos genteque uno asocia con otro tipo de historias: Robert De Niro, elde los papeles bravos, y Meryl Streep, la de los acentos imposibles. Acá están lejos de eso, y sin embargo funcionan. La película acaba de cumplir 42 años y volvió a estar disponible para quien no la haya visto (o para quien, como yo, tenga ganas de reencontrarse con ella).
Lo que tengo entre manos es el material que me llegó desde la sección Cultura, y la verdad es que invita a sentarse a charlar un rato. No hay grandes revelaciones ni cifras rimbombantes: hay un drama chico, de Manhattan, sobre dos personas casadas que se enamoran sin buscarlo. Y eso, aunque suene a manual deconsejospara revista del corazón, termina siendo un tema incómodo, de los que no se resuelven fácil.
Dos strangers en el vagón de siempre
El arranque es bien de cotidiana: una librería de Manhattan, época de fiestas, Frank Raftis (De Niro) y Molly Gilmore (Streep) se llevan por error los paquetes que habían ido a buscar para sus familias. Chau,adiós, cada uno a su casa. Pero claro, el error es la excusa: meses después se cruzan en el tren, como dos vecinos de ruta que no sabían que lo eran. La confianza va creciendo, la atracción también, y ahí aparece el temblor: los dos están casados.
El guion es de Michael Cristofer y no tiene ninguna pinta de querer hacerte elegir bando. La pregunta queempuja la película no es si Frank y Molly se gustan, eso ya lo sabemos, sino qué hacen con algo que ninguno de los dos fue a buscar. Lo que está en juego son los compromisosque ya asumieron, la lealtad con otros, y esa distancia enorme entre lo que alguien siente y lo que efectivamente se anima a hacer. (Ycréanme, esa distancia suele ser más ancha que la Avenida de Mayo un domingo a la mañana.)
Me sumo a lo que apunta el material: la ciudad no es decorado, es parte del relato. La librería, los vagones, los puntos de encuentro hacen que algo extraordinario, para ellos al menos, ocurra dentro de escenarios de lo más ordinarios. Es una historia, si se quiere, de rutina que se agrieta.
- Dirección: Ulu Grosbard, un director que en general prefiere dejar que los actores trabajen sin adornos.
- Guion: Michael Cristofer, sobre su propia obra teatral.
- Elenco de apoyo: Harvey Keitel, Dianne Wiest, Jane Kaczmarek y David Clennon, que arman la red de matrimonios y obligaciones alrededor de la pareja central.
- Antecedente en pantalla: De Niro y Streep ya se habían cruzado en El francotirador (The Deer Hunter, 1978), la de Michael Cimino. Acá, en cambio, ni balas ni selva: incomodidad cotidiana.
Los números no acompañaron. Box Office Mojo registra unos 11.129.057 dólares en Estados Unidos y Canadá, con un debut finode semanaalrededor de los 2,3 millones. La crítica tampoco fueunánime: Roger Ebert le puso dos estrellas sobre cuatro yapuróel guion, aunque reconoció momentos puntuales de la dupla protagónica. Algunos textos de la época, según el material, la emparentaron conBreve encuentro(Brief Encounter, 1945), y uno entiendepor qué: el registro es parecido, depersonas decentes metidas en un líaque no eligieron.
Una coplitaque me quedó dando vueltas mientras escribo esto es aquella que dice más o menos así: "No te enamoresde la que es casada, porque tiene dueño". Bueno, acá eldueño es justamente el problema, y la película no lo esquiva.
El veredicto del que suscribe
¿Vale la pena revisarla hoy? Si te gustan los dramas íntimos, sin explosions ni persecuciones, y te copa ver a De Niroy Streep en registros poco habituales, sí. No esperés unTank Girlni una saga: esunade esas películas que va al ritmo deuna conversación en un bar, con silencios incluidos. Mi balance es bueno: no cambia la historia delcine, pero deja pensando, que ya es bastante en estos tiempos.
Para el fin de semana, la recomendaciónesjustamente esa: buscarEnamorarse(1984), ponerle play sin prisa, y dejarse llevar por Manhattan en invierno. Si después te quedás con ganas de algo más breve, podés ir a buscar el material original que me llegó y comparar. Yo, mientras tanto, voy a estar pendiente delbondi: capaz que el fin de semana me toca cruzarmen con un viejo conocido, y la vida, ya se sabe, también escribe sus propias películas.
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