Cuando la vista, el cuerpo o las creencias cambian sin aviso: por qué vale la pena consultar
Distorsiones visuales, alucinaciones, delirios o sensaciones sin causa clara no son rarezas para mirar de lejos. La consulta médica apunta a distinguir lo que ocurre y, sobre todo, a descartar antes que a etiquetar.

En la Argentina, unas 1.200.000 personas conviven con alguna discapacidad visual, según datos del INDEC, y buena parte de los cuadros que vamos a repasar pueden pasar por un ojo, un nervio o una psiquiatría mal mapeada. Por eso, antes de cualquier etiqueta, conviene una evaluación que mire el cuadro completo.
No hace falta tener un diagnóstico en la cabeza para pedir turno. Ver luces que nadie más ve, notar que una habitación se agranda o se encoge, sentir el cuerpo fuera de proporción o sostener una creencia firme que nadie comparte son motivos suficientes para sentarse frente a un profesional.
Lo primero: ordenar las palabras
La médica psiquiatra Mariana López, del Hospital Álvarez, suele empezar la entrevista aclarando tres términos que se mezclan todo el tiempo. Una distorsión cambia algo que sí está ahí, como mirar una mesa y verla más chica. Una alucinación agrega algo que no está afuera, como una voz o una figura. Y un delirio es una convicción que se mantiene aunque haya pruebas en contra, como creer que un familiar fue reemplazado por un impostor.
Cuadros que conviene conocer
- Síndrome de Charles Bonnet: personas con pérdida de visión importante pueden ver imágenes complejas y, a la vez, reconocer que no son reales. No es, por sí solo, una enfermedad psiquiátrica.
- Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas: modifica la percepción del tamaño del cuerpo, de los objetos y del paso del tiempo. Una revisión de 169 casos halló que la migraña es la causa más frecuente en adultos y las encefalitis predominan en menores de 18 años.
- Delirios de identidad: sentir que uno se convirtió en un animal, que no existe o que un ser querido fue suplantado. Requiere atención profesional y no debe leerse como una rareza voluntaria.
- Celos delirantes: se diferencian de las discusiones de pareja porque la persona sostiene la convicción más allá de cualquier evidencia.
- Sensaciones de infestación: sentir organismos sobre la piel o debajo de ella. Antes de cualquier diagnóstico psiquiátrico hay que descartar infestaciones reales, déficits vitamínicos, problemas tiroideos, infecciones o consumo de sustancias.
El tratamiento, aclaran los especialistas, depende de lo que se encuentre en la evaluación, que casi nunca es solo una receta.
Qué le falta al sistema
En los pueblos del norte y en buena parte del conurbano bonaerense faltan equipos que articulen neurología, psiquiatría y clínica médica, y los turnos para estudios de neuroimagen demoran meses. Mientras tanto, la recomendación es la misma: anotar cuándo empezó, qué lo cambió y volver a consultar si la experiencia se repite o se intensifica.
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