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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando la gripe deja de ser "una gripe": las señales que hay que mirar de cerca y por qué la consulta a tiempo puede cambiarlo todo

El infectólogo Dhatri Kotekal, consultado por Cleveland Clinic, advierte que la influenza puede derivar en neumonía, sepsis y problemas cardíacos o respiratorios. Cuáles son los síntomas de alarma, quiénes corren más riesgo y por qué una mejoría inicial seguida de un empeoramiento repentino es motivo suficiente para pedir ayuda médica sin esperar.

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Noelia SajamaComunidades y territorio · · 4 min de lectura
Cuando la gripe deja de ser "una gripe": las señales que hay que mirar de cerca y por qué la consulta a tiempo puede cambiarlo todo

Me lo dijo una amiga hace poco, todavía con la voz un poco tomada después de pasar casi tres semanas en la cama: "yo pensé que lo peor había pasado y, de un día para el otro, volví a estar peor que al principio". Esa frase, que se repite en tantas casas del país cada invierno, es justamente la que los especialistas ponen como ejemplo de lo que no hay que dejar pasar. Porque la gripe, esa enfermedad que muchos miran como algo menor, puede complicarse de manera seria, sobre todo cuando el cuerpo empieza a recuperarse y, de repente, vuelve a caer.

La palabra influenza viene del italiano y se usa para nombrar a la gripe, esa infección viral que todos los años vuelve con el frío y que, en la mayoría de los casos, se pasa en una o tres semanas con reposo y buena hidratación. El problema es que, como me explicó el infectólogo Dhatri Kotekal, especialista en enfermedades infecciosas consultado por Cleveland Clinic, ese cuadro aparentemente sencillo puede derivar en neumonía, sepsis y hasta en complicaciones cardíacas o respiratorias que ponen en riesgo la vida.

La señal que más asusta: sentirse mejor y, de golpe, empeorar

Hay un momento del cuadro que a los infectólogos les pone la antena parada, y Kotekal lo repite cada vez que puede: cuando el paciente nota una mejoría inicial y, sin aviso, vuelve a sentirse mal. "Sentirse mejor durante una gripe y empeorar de golpe es un motivo para consultar sin demora. Ese cambio puede indicar que apareció una infección secundaria, como una neumonía", explicó el especialista. La idea es simple: la mejoría no significa que ya pasó, y el retroceso inesperado es una pista de que algo más se sumó al cuadro original.

Las señales de alarma que requieren atención médica urgente

  • Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
  • Dolor o presión en el pecho.
  • Labios o uñas azulados (lo que los médicos llaman cianosis, un color azulado que indica que la sangre no está recibiendo suficiente oxígeno).
  • Confusión, desmayo o alteraciones de la conciencia.
  • Vómitos intensos y deshidratación severa.
  • En los más chicos, respiración acelerada y llanto constante que no se logra calmar.

Quiénes tienen que prestar más atención (y por qué no alcanza con estar sano)

El especialista fue claro: hay grupos para los que la consulta temprana no es una recomendación, es una necesidad. "La consulta temprana cobra especial importancia para quienes tienen diabetes, enfermedades renales, cardíacas o pulmonares, u obesidad", señaló Kotekal. En personas con esas afecciones previas, el deterioro puede aparecer en apenas 24 o 48 horas, algo que sorprende incluso a quienes están atentos. También presentan mayor vulnerabilidad los menores de cinco años, los mayores de 65 y las embarazadas.

Ahora, atención con esto, porque es un punto que a veces se malentiende: estar sano antes de contagiarse reduce el riesgo, pero no lo elimina. "Aunque la mayoría de las personas se recupera en una a tres semanas, el esfuerzo del organismo para enfrentar la infección puede desencadenar complicaciones", advirtió Kotekal. O sea, no es que la gripe grave le pasa solo a los que ya estaban enfermos: puede sorprender a cualquiera.

Qué complicaciones puede dejar la gripe (y por qué no hay que subestimarla)

Kotekal puso a la neumonía como la complicación potencialmente mortal más habitual, y acá vale la pena entender por qué: puede aparecer porque el virus avanza directo hacia los pulmones o porque, debilitadas las defensas, se suma una infección bacteriana aprovechando ese terreno.

  • Neumonía: la más frecuente entre las complicaciones graves, por avance del virus o por una bacteria que se suma.
  • Sepsis: una reacción extrema del sistema inmunitario, llamado así al cuadro en el que las defensas terminan dañando tejidos y órganos del propio cuerpo.
  • Agravamiento del asma o de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una afección pulmonar crónica que obstruye las vías respiratorias, e incluso insuficiencia respiratoria.
  • Alteraciones en el ritmo del corazón y la presión arterial que, en pacientes con enfermedades cardíacas previas, pueden desencadenar un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV).

Ante este panorama, la recomendación del especialista es la de todos los inviernos, pero que vale la pena repetir cada año: la vacunación anual contra la influenza. "Tanto la influenza A como la B pueden causar cuadros graves, por lo que el tipo de virus no descarta el riesgo individual", completó Kotekal. En criollo: no importa qué cepa te tocó, ninguna te garantiza que el cuadro vaya a ser leve. La gripe, como me lo resumió mi amiga mientras se terminaba el mate, "no es nada hasta que es algo". Y cuando ese algo aparece, no hay que esperar.

NS
Noelia SajamaComunidades y territorio

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