Colectivos del AMBA: reducirá la mitad de los servicios nocturnos por una deuda de 40.000 millones que el Gobierno no sabe cómo pagar
Las 104 líneas nacionales que cruzan la Ciudad de Buenos Aires con la provinciaán frecuencias entre las 22 y las 5. Las cámaras empresarias acusan al Estado de girar 40.000 millones de pesos menos de lo previsto y ya hablan de extender la quita a otros horarios si la situación no se destraba antes de fin de año.

Las 104 líneas de colectivos de jurisdicción nacional que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano bonaerense comenzarán a reducir a la mitad sus frecuencias en el turno nocturno, una franja que va de las 22 a las 5 de la mañana y que es, según el propio sector, la de menor demanda, lo que habilita un primer ajuste sin demasiado impacto electoral, aunque con un costo enorme para miles de usuarios que regresan tarde de sus trabajos y para los miles de trabajadores que ya venían soportando un sistemático deterioro de la calidad del servicio en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Una deuda de 40.000 millones que se acumula entre junio y octubre
Marcelo Paciutto, director de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA), explicó que las proyecciones oficiales para el período junio-octubre estimaban ingresos por 280.000 millones de pesos, pero que las empresas terminaron percibiendo apenas 240.000 millones, lo que deja una diferencia acumulada de 40.000 millones que se atribuye, oficialmente, a una cantidad de viajes inferior a la prevista o a errores en los propios cálculos del Estado, una explicación que las cámaras rechazan de plano porque, mientras tanto, los costos operativos no dejaron de tregar y las unidades nuevas no dejaron de faltar para sostener un servicio que tampoco se financia con tarifa plena.
“Cuando el sector consulta por un plan de pagos en cuotas, la respuesta es que no tenemos fecha.”Marcelo Paciutto, director de CETUBA
Los números del sistema muestran una caída sostenida que preocupa y mucho en las cámaras empresarias, ya que en septiembre viajaron 200,9 millones de pasajeros contra 225,3 millones del mismo mes del año anterior, lo que implica una baja interanual del 10,88%, mientras que la flota activa también se redujo de 17.310 a 16.700 unidades, un 3,52% menos, lo que confirma que la crisis no es solo financiera sino también operativa y que la quita de frecuencias nocturnas es apenas la primera de otras decisiones que ya se están discutiendo puertas adentro del sector para los próximos meses, sobre todo cuando llegue el aguinaldo y se reabran las paritarias.
El Índice Bondi: el boleto debería valer 2.494 pesos
El Índice Bondi, elaborado por la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), calculó que el costo real de operar el sistema en septiembre fue de 453.495 millones de pesos, mientras que las estructuras de costos oficiales reconocieron 361.692 millones, una diferencia mensual de 91.803 millones que nunca llega a las cuentas de las líneas pero sí se siente en la calidad del servicio, en las unidades que circulan y en los recorridos que se cumplen según el cronograma. Según ese mismo índice, un boleto sin subsidios debería valer 2.494 pesos; con la tarifa vigente, solo se cubre el 33,91% del costo y el déficit por pasajero asciende a 456,92 pesos, un número que ilustra la distancia entre lo que paga el usuario y lo que cuesta realmente mantener una formación en la calle.
Cuatro cámaras empresarias –CEAP, CETUBA, CTPBA y CEUTUPBA– firmaron un comunicado conjunto en el que advirtieron que la restricción de frecuencias será gradual y apunta a administrar los recursos disponibles en lugar de tomar medidas más drásticas; el sector señala además que la quita se vincula con el pago de aguinaldos, las nuevas rondas paritarias y el aumento de los costos operativos, al tiempo que cuestiona que el sistema no contemple de forma suficiente gastos como la compra de unidades y el gerenciamiento, ni que penalice la antigüedad de los vehículos, un reclamo histórico que sigue sin encontrar respuestas concretas arriba de las mesas de trabajo donde se discuten los subsidios.
La advertencia de las cámaras es que, si la deuda no se resuelve, la quita de frecuencias podría extenderse en las próximas semanas a otras franjas horarias y a los servicios diurnos, algo que en un Área Metropolitana que mueve millones de personas por día golpearía de lleno a la clase trabajadora, que es justamente la que sostiene un sistema pensado, financiado y sostenido con fondos públicos que no terminan de llegar mientras las unidades se deterioran y las frecuencias se afinan al límite, en una pulseada que parece no tener salida mientras el Gobierno no resuelva cómo y cuándo saldar esa diferencia de 40.000 millones de pesos que, por ahora, la están pagando los usuarios con menos colectivos en la calle y más incertidumbre sobre cómo van a regresar a sus casas cuando termine la jornada.
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