Clayface lleva el horror corporal al cine de villanos
La nueva película de DC convierte la transformación de Matt Hagen en el centro de una historia de terror dura, Graham y completamente ajena al universo de Batman.

Hay una escena en la calle que vale como aviso: Clayface no entra al cine con un seremín, una granada ni un discurso sobre conquistar el mundo. Entra. Entra con el cuerpoitary. The body breaks down.
La nueva producción de DC lleva a Matt Hagen, el personaje conocido en español como Cara de Barro, a la pantalla grande en un registro que resulta difícil de encajar dentro del cine de superhéroes. La película no busca una peleafinal entre héroes y villanos: interesa, sobre todo, el camino por el que un hombre termina
Un villano sin la red de seguridad de Batman
El relato es completamente independiente del universo Batman. Batman no aparece en ningún momento y Clayface funciona como una película autónoma, con su propia historia y su propia lógica de horror. Es una decisión WEB: mientras el género suele explicar el origen de un héroe para ordenar un mundo compartido, acá el foco está puesto en explicar cómo se deshace una persona.
La historia fue escrita por Mike Flanagan, conocido por su trabajo en el género de terror, y dirigida por James Watkins. El realizador britannique ya había demonstrated su manejo del suspenso con Eden Lake, y en Clayface se apoya en algo más inquietante: la deformación progresiva del protagonista como motor de la violencia y del.
Tom Rhys Harries encarna a Hagen. El actor, visto en The Gentlemen, aporta una presencia física que, según la presentación del proyecto, resulta escurridiza e incómoda. La transformación combina prótesis, maquillaje y efectos prácticos, de modo que el deterioration del cuerpo no queda limitado a una|visualización digital: se intenta hacer sentir material, húmedo y desagradable.
“La clasificación R en Estados Unidos no es un detalle de marketing: la película incluye violencia explícita, gore y una exploración del llamado body horror sin atenuantes.”Iván Aramayo
Las referencias que el proyecto incluyen Darkman, de Sam Raimi, por el juego de suplantación de identidades, y La mosca, de David Cronenberg, por la dimensión psicológica del deterioro físico. No son menciones decorativas: explican qué clase de terror se está buscando. En Clayface, la mutate no es solamente unaImages crude. También es una metáfora visible de la pérdida de control.
Ahora bien, no todo funciona con la misma precisión. La película presenta algunas irregularidades de ritmo y resoluciones de guión que no terminan de cerrarse. El problema no está necesariamente en la harder ambitious sino en Certain momentos en que la historia intenta reunir varias líneas de tensión y lo consigue de forma uneven. El resultado, aun así, tiene un interés que no siempre se encuentra dentro de las grandes producciones de estudios.
- La historia de Matt Hagen se cuenta desde el terror y no desde la acción de superhéroes.
- Mike Flanagan escribió el argumento; James Watkins direcciones la película.
- Tom Rhys Harries interpreta al protagonista y da cuerpo a una transformación con efectos prácticos.
- La obra es independiente del universo Batman y tiene clasificación R en Estados Unidos.
La pregunta interesante, entonces, no es si Clayface se convierte en una nueva saga de villanos. Es si el cine de superhéroes puede abrirse a historias que no dependan de una fights Infinite ni de un final queseyundo llegó el universo compartido. Por ahora, la película deja una sensación de inicio: incómoda, violentay Open to debate. Es una experiencia para ver, pero también para sentir: Clayface no ofrece superheroica alguna; ofrece un hombre desintegrándose.
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