Carrie vuelve a la escuela, ahora con el celular prendido fuego
Prime Video estrena la serie de Mike Flanagan sobre la novela de Stephen King: ocho episodios que estiran la relación con la madre, suman el acoso en redes y le dan tiempo a una protagonista que todavía está aprendiendo a vivir afuera de su casa.

Vayan a perdonarme la imagen, pero la única manera de explicar lo que se siente ver esta nueva Carrie es decir que parece una de esas cámaras de seguridad que alguien dejó encendida en el pasillo del colegio. Hay algo de voyeurismo inocente en mirar a esta chica caminar por los corredores del secundario, con su uniforme nuevo y esa manera de mirar el mundo como si todavía estuviera aprendiéndolo. Y también hay algo de incomodia moderna, porque en 2025 las paredes de la escuela ya no contienen nada: lo que pasa adentro se filtra por el celular, aterriza en un grupo de WhatsApp, y a las dos horas lo están viendo en otra provincia.
La serie de ocho episodios que Prime Video puso en la calle el 7 de octubre toma la novela que Stephen King publicó en 1974 y la actualiza sin romperla. El cambio central, el que más se nota, no es técnico ni de producción: es que ahora el acoso viaja por internet. El hostigamiento que sufre Carrie White la puede esperar en una pantalla cuando vuelve a su casa, y eso vuelve la película de toda la vida un poquito más oscura.
Quiénes están detrás del proyecto
- Mike Flanagan oficia de showrunner, guionista y productor ejecutivo, tarea que también ejerce el propio Stephen King. Flanagan además dirigió cuatro de los ocho capítulos. Su currícular con el escritor viene de largo: ya adaptó El juego de Gerald y Doctor Sueño.
- Summer H. Howell es la cara de Carrie. Tiene 22 años, es canadiense y ganó el papel en una casting que reunió a más de mil quinientos postulantes. Cuando le llegó la propuesta no conocía ni el libro ni las películas anteriores, y decidió quedarse en esa ignorance a propósito para construir el personaje desde cero.
- Samantha Sloyan interpreta a Margaret, la madre. La actriz contó que el vínculo entre las dos fue uno de los puntos de partida de Flanagan, y que los ocho episodios permiten recorrer esa relación con el detalle que un film de hora y media no permite.
- Siena Agudong es Sue Snell, Joel Oulette hace de Tommy Ross y Amber Midthunder se pone en la piel de la profesora Miss Desjardin.
(Digo lo que voy a decir y después lo repito más adelante: la decisión de Flanagan de estirar la historia a ocho capítulos es, en sí misma, una forma de entender a Carrie. El cine la trataba siempre como un caso clínico: chica religiosa, madre insufrible, pelo abundante, una fiesta, un balde de sangre y se acabó. La serie, en cambio, se toma su tiempo para mostrar cómo es criarse adentro de una casa donde te enseñan que el mundo de afuera es una trampa, y después tener que salir igual, todos los lunes, a las ocho de la mañana.
Porque esa es la otra decisión fuerte del material: dedicarle más espacio a la relación entre Carrie y Margaret. Sloyan lo dijo con una franqueza que se agradece: para ella, la serie empieza en la cocina de esa casa, en el idioma compartido entre una madre que le tiene terror al mundo y una hija que todavía no aprendió a tenerlo. Cuando el conflicto se potencia en la pantalla del celular, la cocina de Margaret se vuelve todavía más chica, y la escena del baño, la famosa, la del balde, deja de ser un estallido y pasa a ser el resultado lógico de un calvario que empezó mucho antes.
Howell lo planteó con una lucidez que a mí, personalmente, me dejó pensando un rato largo. Dijo que el componente digital cambia la naturaleza de la humillación porque, a diferencia de la que se vive en un pasillo, la digital queda registrada, archivada, lista para volver. Lo dijo sin aspavientos, casi de paso, como quien comenta algo del clima. Pero la frase me parece de las más honestas que escuché sobre el tema en los últimos tiempos: lo que te hacen a los catorce años hoy no se borra cuando cambiás de curso, queda dando vueltas ahí, esperando a que alguien lo reenvíe en el peor momento.
Lo cual, digo yo, también le abre a la serie un espacio incómodo pero necesario: el de la conversación familiar sobre el teléfono. Howell lo mencionó como una posibilidad, no como un sermón. Pero la serie, quiera o no, instala la pregunta en la mesa del living: qué pasa cuando tu hijo o tu nieto vuelve del colegio y se queda mirando la pantalla con esa cara que ya vimos todos en algún conocido.
Qué mirar este fin de semana
- Los ocho episodios de Carrie ya están disponibles en Prime Video desde el martes 7 de octubre. Son una hora y pico cada uno, así que hay para entretenerse un buen rato.
- Para quien quiera ir al grano: arranque con el primer episodio, que es el que mejor le toma el pulso a la nueva mirada, y después saltee directo al séptimo cuando quiera ver cómo empieza a cerrarse la trampa.
- Si quiere seguir en tema King por estos días, las películas de Flanagan El juego de Gerald y Doctor Sueño están en la plataforma, y sirven como prólogo y epílogo, respectivamente, de esta Carrie más pensada.
- Y si le interesa el fenómeno del acoso digital tratado con la seriedad que merece, la serie Adolescentes, también en Netflix, sigue siendo la referencia inmediata para cruzar miradas.
“Una madre que le tiene terror al mundo y una hija que todavía no aprendió a tenerlo.”Iván Aramayo
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