Carrie, la nena que descubrió los libros prohibidos y se mandó al Exorcista sin querer queriendo
La nueva serie sobre la novela de Stephen King hace de la literatura el motor del crecimiento de la protagonista y deja un guiño calculado a la próxima película de su propio director. Repaso por los títulos censurados que eligió, la frase que nadie entendió y el detalle que conecta todo.

Lo confieso: el otro día, mientras caminaba por la calle esquivando veredas rotas y alguna procesión vecinal de reclamo por el asfalto, me acordé de Carrie White. No por la sangre en el baile, sino por algo más de tipo escolar. La nueva serie que adapta la novela de Stephen King toma a los libros como personaje secundario, y la jugada es tan buena que da ganas de volver al secundario, aunque más no sea para pedir prestado un título en la biblioteca. Porque la protagonista llega al colegio sin haber leído casi nada, criadita en casa por una madre que le tapó el mundo con una frazada religiosa, y entonces la lectura se vuelve, en cada capítulo, un pequeño acto de insurrección. Cómo no emocionarse con eso, maldición.
Una frase de Peter Pan que nadie entendió
El primer día de clases, la chica intenta sacarse el miedo de encima con la mejor herramienta que conoce: una cita. Elige nada menos que a J. M. Barrie, el creador de Peter Pan, y arranca con aquella de "establezcamos una nueva regla de vida a partir de esta noche: intentar siempre ser un poco más amables de lo necesario". Es la frase de "El pajarito blanco", ese librito medio escondido del propio Barrie que recomienda, justamente, ser amables con los demás (uno de sus personajes clave es el propio Peter Pan ya grande, contando cómo se aprende a portarse bien). El problema es que la tira es en una escuela secundaria estadounidense promedio: nadie tiene la menor idea de qué les están hablando. La protagonista queda como una marciana, que es más o menos de lo que se trata su vida hasta entonces.
Los cinco libros censurados que eligió en la biblioteca
El giro fuerte llega en el segundo episodio, cuando el orientador del colegio, el señor Peter Morton, la lleva hasta la biblioteca del instituto. Y ahí la pibita, que nunca había tenido un libro en la mano, tiene que elegir cinco títulos de una mesa recomendada. La serie se guarda muy bien de hacer zapping: deja ver los lomos, y los lectores avezados los van a pescar al toque. La lista que arma Carrie es la siguiente:
- "El cuento de la criada", de Margaret Atwood: distopía sobre una sociedad que somete a las mujeres, retirada de bibliotecas escolares de Estados Unidos más de una vez.
- "Alguien voló sobre el nido del cuco", de Ken Kesey: internado psiquiátrico, abuso de autoridad y locura, blanco clásico de pedidos de censura.
- "Sé por qué canta el pájaro enjaulado", de Maya Angelou: memorias sobre el racismo y el abuso, de los títulos más desafiados en escuelas norteamericanas.
- "Buscando a Alaska", de John Green: novela adolescente que estuvo entre los libros más prohibidos del país por su tratamiento de la sexualidad.
- "Anoche en el Telegraph Club", de Malinda Lo: historia de amor entre dos chicas en los años cincuenta, otro blanco habitual de quienes quieren sacar literatura LGBT de las aulas.
La selección no es casual ni decorativa, ni mucho menos. Los cinco tienen en común haber sido cuestionados en intentos de censura por temas que van de la sexualidad al racismo, de la libertad individual al cuestionamiento de la autoridad, exactamente lo que su madre, Margaret White, intenta mantenerle a raya. Leer, para esta Carrie, deja de ser un pasatiempo y pasa a ser una forma de emancipación. Es lo que siempre supimos los que pasamos una adolescencia media en cualquier pueblo, pero contado con la elegancia de quien lo pensó de verdad antes de filmarlo.
“"establezcamos una nueva regla de vida a partir de esta noche: intentar siempre ser un poco más amables de lo necesario".”J. M. Barrie, El pajarito blanco
(Acá me detengo un segundo al costado de la nota, como quien se sienta en un banco de plaza: cuántas veces un libro prohibido fue, en realidad, una invitación. Habría que recordárselo a más de un senador vestido de maestro.)
El guiño al Exorcista que conecta con la próxima película
Hay, además, una segunda capa de referencias que cruza toda la serie con otro proyecto en marcha. Alrededor del minuto 31 del segundo episodio, mientras Carrie se prueba libros en la biblioteca, se ve a otra estudiante leyendo tranquilamente "El Exorcista", de William Peter Blatty. No es un detalle puesto al azar: el director de la serie tiene en producción "El Exorcista: Mártires", una nueva entrega de la franquicia que tiene previsto llegar a los cines en marzo de 2027, con Scarlett Johansson y Chiwetel Ejiofor en el elenco. La serie empieza, así, a tirar hilos hacia la película que se viene, casi como si su realizador se estuviera guardando las cartas para después. Dos criaturas poseídas por separado, dos proyectos, un mismo realizador. La coincidencia, como dicen los abuelos, es muy sospechosa.
Y acá llegamos al final, que es lo más lindo de estos recorridos. La serie acumula, entonces, dos capas de referencias: una interna, donde la lista de libroscensurados marca el arco de crecimiento de la protagonista como un diario íntimo hecho de tapas; y una externa, donde esos mismos textos dialogan con otros clásicos del género y con la próxima película del mismo director. Si todavía no la empezaron, este finde es la excusa perfecta: peguense a la pantalla, busquen la serie, y dense el gusto de identificar cada lomo que aparece en la biblioteca. De yapa, fíjense bien alrededor del minuto 31 y díganme si no se les eriza la piel. Yo, mientras tanto, voy a volver a la calle a esquivar baldosas, con la sensación de que todavía nos faltan varios libros por abrir.
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