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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Brad Pitt, el Himalaya y un viaje que se vuelve otra cosa

La película de Jean-Jacques Annaud repasa la historia de Heinrich Harrer, el alpinista que dejó a su esposa embarazada en 1939 y terminó entablando amistad con el Dalai Lama. Un repaso por sus dos ejes narrativos y por el castigo que China les aplicó a sus responsables.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
Brad Pitt, el Himalaya y un viaje que se vuelve otra cosa

Abrí la nota, me serví un café y me acordé de esas tardes en la villa donde alguien pasaba una película con montañas y uno quedaba pegado al sillón, aunque fuera pleno febrero y afuera el asfalto estuviera a treinta grados. Eso me pasó con esta historia, que empieza en un lugar tan alto y frío como el Himalaya y termina bajando a tierra, al mundo interior de un tipo que vuelve cambiado. Les cuento de qué va "Siete años en el Tíbet", el film de Jean-Jacques Annaud que tiene a Brad Pitt como protagonista y que, créase o no, también tiene su propia novela por fuera de la pantalla (vaya uno a saber qué relación con la geopolítica real termina teniendo el cine).

Del alpinismo al cautiverio

Pitt interpreta a Heinrich Harrer, un alpinista de élite que en 1939 se separa de su esposa, que está embarazada, para emprender una expedición al Himalaya. La Segunda Guerra Mundial le arruina el plan: queda prisionero y la montaña deja de ser el centro de la escena. Dato no menor: el viaje que imaginaba como una hazaña deportiva se transforma en un parate forzoso, de esos que a uno lo reconfiguran aunque no quiera.

Años después, Harrer consigue escapar. El recorrido lo lleva hasta el lugar donde vive el Dalai Lama, con quien construye una amistad. Ahí la película cambia de eje: pasa de la aventura de montaña al vínculo entre los dos y al proceso de transformación del protagonista. El Himalaya deja de ser decorado y se vuelve escenario de algo más íntimo.

  • El planteo arranca en 1939, cuando Harrer deja a su esposa embarazada para sumarse a una expedición al Himalaya.
  • El estallido de la Segunda Guerra Mundial lo deja prisionero y cambia el eje de la historia.
  • Años más tarde escapa y entabla amistad con el Dalai Lama, que pasa a ser el corazón del relato.
  • En paralelo, el filme muestra la preparación china para invadir el Tíbet como contexto de la estadía.
  • En 1997 China prohibió los estrenos de Sony y les aplicó restricciones de ingreso a Pitt y Annaud, que luego se levantaron parcialmente.

Y acá viene el capítulo que uno mira con asombro cada vez que lo recuerda: la película tuvo consecuencias fuera de la pantalla. En 1997, las autoridades chinas prohibieron los estrenos de Sony, una restricción que se mantuvo durante ese año. Además, a Pitt y a Annaud les aplicaron prohibiciones de ingreso al país que, en un primer momento, fueron establecidas de por vida. Algo así como decirles "quédense mirando desde lejos".

Como pasa con casi todas las sanciones que se creen eternas, estas no fueron definitivas. Annaud pudo ingresar en 2012 y hasta filmó allí "El último lobo". Pitt, mientras tanto, pudo entrar en 2014. La moralea, si me apuran, es que hasta las puertas cerradas durante años terminan abriendo, sobre todo cuando del otro lado hay un mercado demasiado grande como para ignorarlo.

“Como dijo no sé quién por ahí -y le robo la frase porque me viene al pelo-: las montañas no se mueven, pero los que las miran sí.”Proverbio de los cerros (versión libre del autor)

Para quien quiera una lectura rápida, la película propone dos planos que corren en paralelo: por un lado, las experiencias de Harrer; por el otro, los acontecimientos que rodean su estadía. Si te interesan más las historias de exploración, te vas a enganchar con la primera mitad; si te copa el vínculo entre un europeo perdido y un líder espiritual, el segundo tramo es el que paga la entrada. Y si te copa el ida y vuelta entre cine y política, el'affaire chino es material de colección.

Para el finde, si te pinta ponerla: buscá "Seven Years in Tibet" (Siete años en el Tíbet) en alguna plataforma o, si andás con ganas, rastreala en dvd en el mercado de pulgas del parque. Duración aproximada: dos horas y veinte. Apta para ver con la familia grande, aunque los más chicos se pueden aburrir en la parte del cautiverio. Si te interesa la historia real de Harrer, su libro autobiográfico en inglés -perdón, en castellano: "Siete años en el Tíbet"- se consigue en librerías de viejo a precio amigable. Y si lo que te llama es el detrás de escena, el capítulo del cruce con China es de esos que dan para una sobremesa larga. Buen finde, y si llueve, no se queja nadie: siempre viene bien una montaña adentro de casa.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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