Boca se chocó contra su propia fiaca y Gimnasia se lo empató en la hora
El Xeneize ganaba 2-1 con goles de Velasco y Zenón, pero el Lobo mendocino lo igualó en el descuento con un zapatazo de Fernández. Insuficiente, flojo y con la sensación de que regaló dos puntos en el Víctor Antonio Legrotaglie.

Fue 2-2 en Mendoza, y a Boca le duele más de lo que muestra el papel. El equipo de la Ribera se había puesto dos veces arriba en el marcador, con goles de Alan Velasco y Kevin Zenón, pero terminó pidiendo la hora y terminó empatándolo en el descuento el Lobo local, que lo sacudió con un remate cruzado de Esteban Fernández. Otra vez la misma historia: ventaja al pedo, desconcentración fatal y punto que se vuela del bolsillo.
El partido en dos tiempos bien distintos
En el primer tiempo, Boca fue una cosa. Salió enchufado, clavó el 1-0 con una guapeada de Velasco a los 16 minutos y hasta se dio el lujo de devolverle la gentileza al local cuando el Lobo empató por intermedio de Nacho Sabatini. Antes del cierre, una jugada de colección, con caño incluido, dejó a Zenón solo frente al arquero y puso el 2-1 que parecía definitivo. Era el primer gol del mediocampista desde mayo del año pasado y la red parecía haber vuelto a abrirse para él.
Pero el complemento fue otra historia. Gimnasia metió la pelota al área, empujó, empujó y empujó. A los 70 le anularon un gol a Sabatini por un offside finito, del VAR, y Boca no aprendió la lección. En el adicional, un centro desde la derecha terminó en un despeje corto de Herrera en el área, la pelota le quedó servida a Fernández y el pibe la clavó junto al palo izquierdo del arquero. Final 2-2, silencio en la visita y bronca contenida.
- Velasco volvió a ser lo mejor de Boca: gol, asistencia y una sociedad con Belmonte que ilusiona.
- Zenón cortó una racha de casi seis meses sin convertir y mostró señales de recuperación.
- La defensa volvió a fallar en el momento clave: dos partidos seguidos recibiendo goles en el cierre.
- Sabatini fue una pesadilla para la última línea xeneize: le anularon un tanto por milímetros y fue partícipe del primero.
La pregunta que queda dando vueltas
¿Pudo Boca hacer algo distinto para sostener la diferencia? La respuesta corta es sí: no regaló tanto tiempo añadido, no se replegó tan cerca de su área y no se olvidó de marcar al hombre en el segundo palo. La lectura larga es que este equipo sigue sufriendo de lo mismo: le falta sangre, presencia y carácter para aguantar un resultado cuando lo tiene a favor. Y eso, en un campeonato corto, se paga caro. Como se pagó anoche en Mendoza.
Lo que viene el fin de semana es clave: Boca recibe a su gente en La Bombonera y no tiene margen para tropezar otra vez. Gimnasia, en tanto, se mantiene en lo más alto de la Zona A y se ilusiona con seguir dando golpes. Pero eso será otra historia. Ahora, el sabor que queda en la boca del hincha xeneize es amargo, conocido y preocupante.
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