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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Azeroth vuelve a abrir sus puertas: WoW Forever se viene el 4 de noviembre con joystick bajo el brazo

Blizzard reestrena el Viejo Mundo con nivel 60, mil quinientas horas de misiones extra y, por primera vez, soporte oficial para mandos en PC y Mac. Una excusa perfecta para sacudir el mouse y volver al barro de Stormwind.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
Azeroth vuelve a abrir sus puertas: WoW Forever se viene el 4 de noviembre con joystick bajo el brazo

Amaneció frío en Buenos Aires, de esos días en que uno sube a la plaza del barrio y ve a los pibes con el auricular colgando, murmurando cosas sobre un toro y una espada. Lo que no saben, o sí, es que Blizzard acaba de confirmar la fecha que muchos veteranos del Warcraft esperaban con la paciencia de un enano enana esperando el destape: World of Warcraft: Forever llegará el 4 de noviembre de 2026, y viene con una novedad que parece de ciencia ficción para los puristas: soporte oficial para mandos en PC y Mac.

Qué trae la caja y cuándo se abre

El paquete forma parte de la suscripción activa a World of Warcraft, así que no hay que andar gastando de más si uno ya tiene el servicio al día. Para los ansiosos, la beta arranca el 17 de septiembre de 2026, accesible para quienes compren la Edición Cielonato o la Colección de Warcraft Forever. Los que ya pasaron por la versión clásica saben: hablar de "forever" en este juego siempre es una promesa con letra chica.

  • Más de 1.000 misiones nuevas para llenar los huecos de nivel medio y alto.
  • Nueve mazmorras inéditas desde el día uno.
  • Dos bandas listas para repartir piñas desde el estreno.
  • El nivel máximo sigue clavado en 60, como en los viejos tiempos.
  • Nuevas zonas explorables: las Tierras de los Ríos y el Monte Hyjal, dos joyas que muchos ni llegaron a pisar en su momento.

Clayton Stone, director asociado de producción, lo dijo con todas las letras: la idea es tapar los agujeros que dejaban a uno dando vueltas por el mapa sin saber qué cazar. Ana Resendez, ingeniera principal de software, completó la idea con una advertencia que a mí, la verdad, me arrancó una sonrisa: subir de nivel va a seguir siendo tan exigente como en Classic, con decisiones tácticas y enemigos que no te van a regalar nada. Los jefes no van a ajustar su nivel al tuyo, así que la prepotencia del jugador tendrá el límite que siempre tuvo.

(Me permito el paréntesis nostálgico: cuántos fines de semana perdiendo contra un mobs de nivel tres porque nos creíamos Gard ya no lo sabe nadie.)

Razas nuevas, talentos nuevos y los campamentos como nueva plaza

La lista de razas suma a los cielonato, unos elfos exiliados que podrán elegir bando, lo que en términos familiares significa más discusiones a la hora de armar la banda. También vuelven los paladines Renegados y los chamanes enanos, combinaciones que en su momento fueron una herejía y hoy parecen un regalo. Los árboles de talentos llegan renovados, aunque todavía habrá que ver si la mano de Blizzard no arruina la cocina.

Lo que a mí más me gusta es lo de los campamentos: un punto de encuentro donde los jugadores pueden compartir mejoras temporales y fabricar objetos de sus profesiones. Es, en criollo, volver a la ronda del mate en formato virtual, esa instancia en la que uno se encuentra con el neighbor a charlar antes de salir a questear. Y como si fuera poco, el Sistema de Legado reparte recompensas para toda la cuenta a partir del progreso de los personajes secundarios, una forma elegante de premiar la fidelidad de los que llevamos años creando alts.

“Como en las viejas plazas, el campamento será ese lugar donde uno se cruza con el resto, se pasa un buff y se arma grupo antes de salir a buscar problemas.”Iván Aramayo

En el apartado visual, el mapa original recibe una iluminación rehecha por zonas, con efectos dinámicos, niebla volumétrica y sombras que prometen cambiar la cara del continente sin traicionar su esencia. La interfaz seguirá siendo compatible con los complementos externos de siempre, aunque Blizzard insiste en que va a seguir cortando las funciones que automaticen ventajas competitivas, o sea, los bots y los macros tramposos. Las alertas propias, aclaran, van a ganar protagonismo.

¿Y las consolas? Por ahora, ni ahí. No hay planes inmediatos para llevar WoW Forever a PlayStation, Xbox o Switch, y la verdad sea dicha, tampoco hacía falta: la experiencia de jugar con mando en el sillón ya está cubierta por la posibilidad de conectar un joystick a la PC o al Mac. Es el modo en que muchos, incluso, ya lo estaban jugando desde hace rato, sin que la empresa lo reconociera en letra grande.

El fin de semana, entonces, se presenta con dos opciones razonables: o uno se compra un pad nuevo para ir calentando los pulgares, o se desempolva el viejo mouse y se acuerda de los años en que Azeroth era una promesa y no una suscripción. Yo, mientras tanto, voy a ir mirando la fecha del 4 de noviembre como se mira el primer día del mes cuando uno tiene la cuenta paga: con alivio y con una sonrisa cómplice. Porque volver a casa, aunque la casa sea un continente lleno de orcos, siempre tiene algo de volver a la infancia.

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