Apertura de cielos y tipo de cambio planchado: la fórmula que trajo a 3,4 millones de turistas extranjeros en lo que va de 2026
El primer semestre dejó un récord de visitantes de países no limítrofes que no se veía desde hace un cuarto de siglo, con un perfil de mayor poder adquisitivo y estadías más largas, mientras los viajeros regionales mermaron por la pérdida de la ventaja cambiaria.

La Argentina recibió entre enero y julio de 2026 un total de 3,4 millones de turistas internacionales, lo que representa un crecimiento del 8% respecto del mismo período del año anterior y confirma una recuperación sostenida del turismo receptivo luego de dos ciclos consecutivos en baja, según datos que surgen del trabajo del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana, el Ieral, y de relevamientos del sector privado. El fenómeno se explica, en buena medida, por la combinación de una mayor oferta de asientos internacionales, la devaluación del real brasileño que abarató los precios para el principal mercado emisor, y un cambio de perfil del visitante que llega al país: menos vecinos regionales en busca de compras baratas y más viajeros de Europa, Estados Unidos y Asia con mayor capacidad de gasto y permanencias más prolongadas.
El dato más resonante es el del primer semestre: 1.434.001 visitantes provenientes de países no limítrofes, un registro que superó la marca de 2019, el último año previo a la pandemia, y que no se observaba desde hacía 25 años en las estadísticas oficiales. Esta cifra permite hablar de un cambio cualitativo, porque no se trata solamente de más turistas sino de un turista distinto, que llega en avión, gasta más por día y se queda más tiempo en destinos que van mucho más allá del clásico circuito Buenos Aires-El Calafate-Iguazú y empiezan a explorar otras regiones del país.
El tipo de cambio y la pérdida de la ventaja regional
Los ingresos por vía aérea se incrementaron un 19% interanual en los primeros siete meses, mientras que los cruces terrestres cayeron un 4%, una fotografía que resume el nuevo mapa turístico. "El tipo de cambio, relativamente bajo, hace que el turismo que venía esencialmente por una ventaja de precios se contraiga", explicó Marcos Cohen Arazi, investigador del Ieral, y agregó que esta dinámica se refleja en un retroceso de los visitantes de países vecinos, que en otras épocas aprovechaban la diferencia cambiaria para venir a comprar ropa, electrónica y artículos de cuero, y un avance de los turistas de larga distancia con otro perfil de gasto y de consumo.
“La mayor conectividad aérea internacional, con nuevas rutas y aerolíneas y el incremento de frecuencias, amplió las alternativas para viajar desde Europa, Estados Unidos y otros mercados de larga distancia. El país reúne atributos muy valorados a nivel global, como su diversidad de paisajes, la gastronomía, el enoturismo, las propuestas de naturaleza y aventura.”Paula Cristi, gerenta general de Despegar
Las razones que enumera el sector privado
- Aumento de la oferta de asientos en vuelos internacionales hacia la Argentina, con incorporación de rutas y de frecuencias desde mercados de larga distancia.
- Devaluación del real brasileño, que abarató los precios locales para los viajeros de Brasil, el principal mercado emisor de turistas hacia el país.
- Pérdida de atractivo del destino para los turistas regionales de la mano de un tipo de cambio relativamente bajo, lo que redujo el turismo de compras.
- Creciente interés por destinos y experiencias vinculados con la naturaleza, la aventura, la gastronomía y el enoturismo, que la Argentina ofrece en abundancia.
“(El aumento de la oferta aérea y la devaluación del real son) dos motores concretos del crecimiento.”Gabriela Ferucci, presidenta de la Asociación de Hoteles de Turismo
El fenómeno, sin embargo, convive con un flujo considerable de argentinos que siguen viajando al exterior: por cada turista extranjero que ingresó al país en lo que va del año, 2,1 residentes salieron, una proporción similar a la de 2018 y levemente mejor que la de 2025, cuando la relación alcanzó 2,6, lo que muestra que la mejora en el turismo receptivo todavía no alcanza para revertir el déficit histórico de la balanza turística, que según estimaciones del Ieral se ubicará en torno de los 5.700 millones de dólares en el ejercicio.
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