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Lunes, 2 de noviembre de 2026
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Diario Quebrada

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Ajo mendocino: lluvias y precios bajos dejan a los productores del Valle de Uco con cuentas en rojo

Con una pérdida estimada de hasta 6.000 kilos por hectárea y un precio en verde de entre $250 y $300 por kilo, el ingreso no alcanza para cubrir los costos de producción.

ET
Elías TolabaEconomía y comercio · · 2 min de lectura
Ajo mendocino: lluvias y precios bajos dejan a los productores del Valle de Uco con cuentas en rojo

Una hectárea de ajo en el Valle de Uco genera ingresos cercanos a $9 millones, mientras que los costos superan los $16 millones. Así se presenta la campaña que comenzó con números negativos para los productores de la principal región ajera del país, según los datos disponibles hasta el momento.

El impacto climático sobre los cultivos

El Valle de Uco registró 170 milímetros de lluvia en apenas tres semanas, durante la etapa final del cultivo, cuando las plantas forman los bulbos. La nubosidad persistente, poco habitual para la zona en esa época del año, afectó el desarrollo de las cabezas y redujo su calibre.

Las estimaciones iniciales hablan de una pérdida de entre 5.000 y 6.000 kilos por hectárea. Un campo que normalmente rinde 35.000 kilos podría cosechar alrededor de 30.000, lo que representa una caída de entre el 14% y el 17%.

Precios, costos y demanda

A la merma climática se suma un problema de precios. El ajo en verde, el que sale directo de la cosecha, se paga entre $250 y $300 por kilo, mientras que producir una hectárea cuesta entre 8.000 y 11.000 dólares. Con un costo de $16 millones y una venta de 30.000 kilos a $300, la diferencia negativa ronda los $7 millones por hectárea.

  • Rendimiento normal: 35.000 kilos por hectárea.
  • Rendimiento estimado tras las lluvias: alrededor de 30.000 kilos.
  • Precio en verde: entre $250 y $300 por kilo.
  • Ingreso aproximado por hectárea: menos de $9 millones.
  • Costo de producción por hectárea: más de $16 millones.

La demanda también se encuentra frenada. Los intermediarios que compran ajo en el campo para acondicionarlo y exportarlo prácticamente no están operando, por temor a que nuevas lluvias dañen la mercadería ya cosechada. Cuando el ajo se moja y se mancha durante el secado, su valor puede caer a un tercio del precio normal.

Ante la falta de compradores, varios productores decidieron conservar el ajo en el campo y secarlo por su cuenta para venderlo más adelante, en febrero o marzo. Esa estrategia exige mano de obra y dinero en efectivo, recursos escasos en un sector que llega a esta campaña con deudas de la temporada anterior.

Alrededor del 70% del ajo argentino se exporta a Brasil, por lo que ese mercado define en gran medida los precios que reciben los productores locales. Según el Relevamiento Hortícola Invernal 2025 de la provincia de Mendoza, el Valle de Uco concentra unas 9.019 de las 17.057 hectáreas cultivadas con ajo en la provincia.

ET
Elías TolabaEconomía y comercio

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