Afinadores, cerrajeros y otras maravillas del oído: vuelve el thriller del oficio bien hecho
Daniel Roher cambia el documental político por un policial de intriga ajustado, con Leo Woodall como un afinador de pianos con hiperacusia que se mete a robar cajas fuertes. Un estreno de streaming para ver el finde sin demasiadas pretensiones.

Vayan a confesarse lo que les voy a contar: el otro día, mientras caminaba por el centro, escuché a un afinador de pianos discutiendo con un cliente en la vereda. Bueno, en realidad no lo escuché: lo imaginé, porque la película que me ocupa, Un talento único, me dejó la cabeza puesta en esos oficios minuciosos que casi nadie ve. Y la noticia es que esa película, dirigida por Daniel Roher (el canadiense que ganó el Óscar con el documental Navalny), ya está en streaming y merece una vuelta de tuerca.
Lo que cuenta es sencillo, y por eso funciona: Niki, un joven con hiperacusia, trabaja afinando pianos en casas adineradas y en conservatorios. Como bien le explica a quien se cruza: pone a punto instrumentos que nadie toca y repara los que sí se usan. El oído finísimo que lo hace un afinador de lujo es, a la vez, lo que le permite abrir cajas fuertes en operaciones clandestinas. Esa doble vida, con la música como contrapunto, es todo el motor del film.
La ejecución, que es lo que sostiene todo
Leo Woodall carga el protagonismo con solidez y Dustin Hoffman aparece como el veterano afinador que lo acompaña, dándole peso a una historia que en otras manos se hubiera disuelto en el lugar común. Roher aplica un sentido del ritmo preciso y una mirada detallista que se nota especialmente en la forma en que filma el interior de un piano: los mecanismos, las cuerdas, el movimiento. Como dicen los que saben: el sonido no ilustra la imagen, la conduce.
“La película no pretende reinventar el género. Conflictos claros, personaje con una habilidad específica, operaciones de riesgo creciente. Lo que la sostiene es la ejecución.”Reseña editorial
- Inception (Christopher Nolan, 2010): el ladrón que se cuela en los sueños entra a bóvedas subconscientes con la misma minucia con que Niki abre una caja fuerte por el sonido de la combinación.
- The Score (Frank Oz, 2001): Edward Norton, Robert De Niro y Marlon Brando planean el robo de un cetro real a partir de la logística, no de la violencia.
- Ladrón (James Caan, 1980), de Frank Mannheimer: el ladrón profesional con oficio relojero, sobre rieles y sin un tiro, todo manualidad y paciencia.
- Ant-Man (Peyton Reed, 2015): la bóveda se accede miniaturizándose, una versión superheroica del mismo pulso quirúrgico.
- El robo perfecto (Heat, Michael Mann, 1995): el prototipo moderno del thriller de atracos, con oficio artesanal por delante del espectáculo.
- A Man Called Ove (Hannes Holm, 2015): no es de atracos, pero el protagonista tiene la misma obsesión metódica que aquí se describe, y la película la celebra con humor.
La película es un thriller accesible, con limitaciones propias de una producción de escala media, pero sin fisuras graves de inicio a fin. Si este finde les sobra una hora y media y quieren una historia de intriga sin exigencias excesivas, ahí la tienen en streaming. Y si después de verla les queda la duda, como a mí, de cómo suena un piano recién afinado, peor para ustedes: van a tener que averiguarlo en vivo. (Lo dije, lo dije, no me retracto.)
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