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A doscientos kilómetros de la capital, una aldea bonaerense se prepara para soplar ciento cincuenta velas con literatura y campo de fondo

El paraje Pardo, en el partido de Las Flores, festeja el aniversario de la llegada del ferrocarril con un programa que combina desfile gaucho, baile popular y almuerzo criollo, en el escenario donde Bioy Casares escribió una de sus novelas más recordadas.

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Micaela LlampaTurismo y ambiente · 10 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

A doscientos kilómetros de Buenos Aires, por la Ruta Nacional 3, y a unos doscientos cuarenta kilómetros hacia el sudoeste de San Salvador de Jujuy —tomando como referencia la gran distancia diagonal que separa la capital argentina de las provincias del norte—, la localidad de Pardo se apresta a celebrar los ciento cincuenta años de la inauguración de su estación ferroviaria, un hito ocurrido el 18 de septiembre de 1876 que cambió para siempre la vida de esta comunidad rural del partido de Las Flores. El aniversario se conmemorará durante el fin de semana del 19 y 20 de septiembre con un desfile gaucho, un baile popular y un almuerzo criollo que congregará a vecinos y visitantes en torno a la historia común del lugar.

Un pueblo nacido al ritmo del vapor

Pardo es, en la actualidad, un paraje de menos de doscientos habitantes organizado en torno a unas pocas cuadras de calles de tierra que conservan nombres de árboles, una característica que el visitante percibe apenas cruza el último tramo de ripio y se interna en el casco del pueblo. La localidad surgió precisamente alrededor de la estación del ferrocarril, levantada en 1876 y conservada aun después del cierre del servicio de pasajeros, cuando la estructura original quedó en pie y se reconvirtió, con el paso de los años, en sede del Museo Biblioteca Adolfo Bioy Casares. Ese edificio atesora fotografías, libros, documentos y objetos de uso cotidiano que reconstruyen tanto la trayectoria del escritor como la vida rural de la región desde fines del siglo XIX, e incluye incluso registros del casamiento entre Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, celebrado en la ciudad de Las Flores en enero de 1940.

La huella de los Bioy y los veranos que moldearon literatura

La presencia de la familia Bioy en la zona se remonta a 1835, cuando Juan Bautista Bioy, inmigrante francés, adquirió un campo a Lino Pardo —el hombre que dio nombre al paraje— y fundó la estancia Rincón Viejo. A orillas del camino que con el tiempo se convertiría en la actual Ruta 3, el patriarca abrió además una pulpería que funcionó como punto de encuentro para los vecinos de la campaña. Décadas más tarde, su nieto Adolfo comenzó a pasar los veranos en aquella propiedad junto a Silvina Ocampo, y fue recibiendo visitas asiduas de Jorge Luis Borges y de Victoria Ocampo, fundadora de la revista Sur. Esos veraneos no quedaron en la mera anécdota: en Rincón Viejo, Bioy Casares escribió La invención de Morel, publicada en 1940; Borges dejó constancia del paisaje en el cuento El Sur; Silvina Ocampo, hasta entonces dedicada principalmente a la pintura, descubrió en aquel ámbito rural el impulso para escribir relatos como Viaje olvidado (1937) y Autobiografía de Irene (1948). Además, Borges y Bioy Casares firmaron juntos, bajo los seudónimos H. Bustos Domecq y B. Suárez Lynch, una obra de literatura fantástica y policial que dejó una marca reconocible en las letras argentinas.

Qué ver y dónde parar

  • Recorrer las pocas cuadras del pueblo a pie, con sus calles de tierra y nombres de árboles, en un paisaje de llanura pampeana con clima templado y amplitudes térmicas marcadas entre el día y la noche.
  • Visitar el Museo Biblioteca Adolfo Bioy Casares, instalado en el edificio histórico de la estación de 1876, donde se conservan fotografías, libros, documentos y objetos vinculados al escritor y a la historia rural del lugar.
  • Llegar hasta la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, construida en 1892 y ligada a la familia Bioy, y pasar por la escuela que lleva el nombre del abuelo del novelista, además de conocer el Club Unión Deportiva.
  • Acercarse a la pulpería histórica que Juan Bautista Bioy levantó junto al camino, antecedente directo de la oferta gastronómica actual del pueblo.
  • Degustar en el bar-pulpería La Vieja Estación, montado en el predio de una antigua estación de servicio y abierto fines de semana y feriados, con propuestas de comidas de olla en invierno, parrilla en verano y opciones vegetarianas.

Información práctica para el viajero

Para quien planee llegar, el acceso principal es por la Ruta Nacional 3 desde Buenos Aires, en un trayecto de alrededor de doscientos kilómetros que puede cubrirse en automóvil en aproximadamente tres horas, dependiendo del tránsito y las condiciones de la ruta. El alojamiento en el pueblo es acotado pero se encuentra en expansión: La Vieja Estación dispone de cuatro cabañas y suma un camping con parador para motorhomes que incluye descarga de aguas negras y grises, mientras que el Proyecto Yamay complementa la oferta con cabalgatas y otras propuestas de turismo rural que permiten conocer los campos por los que transitaron los Bioy, los Ocampo y el propio Borges. Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar sobre tierra, consultar con antelación la disponibilidad de las cabañas y, durante el fin de semana del aniversario, confirmar los horarios del desfile gaucho, del baile popular y del almuerzo criollo directamente con los organizadores locales.

ML
Micaela LlampaTurismo y ambiente

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