A 25 años de "Hermanos de sangre": la serie bélica que no le dejaron ser boom por culpa de la historia
El 9 de septiembre de 2001 HBO estrenó la miniserie de Spielberg y Hanks sobre la Easy Company. Dos días después, el mundo cambió y la campaña publicitaria se suspendió. Pero la serie, lejos de quedar en el olvido, se convirtió en un clásico que el género no pudo igualar.

Vayan a preguntarle a cualquier pibe de entre 40 y 60 años qué estaba haciendo el 11 de septiembre de 2001 y se van a encontrar con una respuesta larga, con detalles que parecen grabados a fuego. Pocos, en cambio, van a recordar que apenas 48 horas antes había debutado por HBO una serie que se iba a convertir, con el tiempo, en una de las mejores cosas que vio la televisión bélica. "Band of Brothers", traducida acá como "Hermanos de sangre", cumplió 25 años y la paradoja sigue siendo una marca de nacimiento: cuando tenía que explotar, le bajaron la persiana publicitaria. Y sin embargo, ahí está, vivita y coleando.
Un estreno signado por la tragedia
La miniserie se emitió por primera vez el 9 de septiembre de 2001. Dos días después, las Torres Gemelas. La cadena levantó la campaña de promoción y la serie siguió al aire sin bombos ni platillos. Los diez millones de espectadores del debut la acompañaron hasta el final y, con los años, la terminaron convirtiendo en objeto de culto. Hoy, a un cuarto de siglo, sigue disponible en plataformas y sigue sumando espectadores nuevos.
La historia sigue de cerca el libro homónimo que Stephen E. Ambrose publicó en 1992: el recorrido de la Easy Company, del 506.º Regimiento de Infantería de Paracaidistas, desde el entrenamiento en el campamento Toccoa hasta la liberación de campos de exterminio en Europa. Pero ojo: en pantalla, el foco se corrió. La estrategia militar queda en segundo plano y lo que manda es la troupe, la camaradería, el lazo entre tipos que se juegan la vida juntos. (Que, digamos, es lo que siempre le pedimos al género bélico cuando es honesto y no pochoclero).
Spielberg, Hanks y los viejos de la Easy
Steven Spielberg y Tom Hanks, como productores, bancaron una idea que define el tono de toda la serie: los veteranos reales de la Easy Company presentan cada capítulo mirándole a uno a la cara. No es un cameo para el collector: es testimonio puro, de esos que ninguna ficción, por bien armada que esté, puede fabricar. Esa capa de verdad es, para mí, la que le da a "Hermanos de sangre" esa densidad que no se compra con plata.
Y vaya si había plata: 125 millones de dólares de presupuesto, una cifra inédita para una serie de televisión en ese momento. Se nota en la puesta, en las batallas filmadas con criterio de cine (varios directores se turnaron en la conducción, entre ellos Phil Alden Robinson y David Nutter) y en un diseño de producción que no escatima. La violencia, igual, no es gratuita ni ocupa el centro de la escena: la guerra está al servicio de los personajes, no al revés.
Elenco de desconocido y alguna cara conocida
Acá viene uno de los grandes hallazgos del casting: casi todos eran caras nuevas. Damian Lewis se puso en la piel del líder Dick Winters; Ron Livingston, Donnie Wahlberg, Kirk Acevedo y Michael Cudlitz completaron el núcleo duro. Y mientras la serie se rodaba, por ahí se cruzaban, en roles chiquitos, tipos que después se volvieron monstruos de Hollywood: Michael Fassbender, James McAvoy, Simon Pegg y Tom Hardy. El más famoso del reparto en aquel entonces era David Schwimmer, el Ross de "Friends", que le tocó interpretar al oficial Herbert Sobel, un personaje bastante discutible.
Por qué sigue sin tener rivales
El propio equipo de producción volvió sobre el género con "The Pacific" en 2010, que tenía más presupuesto todavía pero eligió otro camino: contar la guerra desde dos o tres soldados, en lugar de repartir el peso en toda la compañía. "Hermanos de sangre", en cambio, apostó por lo coral, por el batallón como protagonista colectivo. Y esa decisión, que a primera vista parece un riesgo narrativo, es lo que le terminó dando la espalda ancha que tiene. No es la mejor serie de la historia, ni falta que le hace: es la mejor serie bélica, y a 25 años de su estreno, no hay quien le discuta el trono.
(Una copla vieja dice que el que nace pa' martillo, del cielo le caen los clavos. A "Hermanos de sangre" le cayó el clavo más pesado de la historia contemporánea y, aún así, la serie se sostiene. Para mí eso dice más que cualquier premio.)
Qué mirar este finde
Si nunca la vieron, tienen plan resuelto: busquen "Band of Brothers" en la plataforma donde la encuentren y empiecen por el primer capítulo. Si ya la vieron, el desafío es revisitarla: se banca perfectamente una relectura a 25 años vista. Y de yapa, si les queda ganas, peguenles una ojeada a los testimonios de los veteranos reales que abre cada episodio: ahí está, en estado puro, la diferencia entre una serie que se mira y una que se recuerda.
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